
Con la primavera recién estrenada este lunes 16 de marzo, el cuerpo ya pide verde y sonido de agua. Si te has fijado en esas noticias que comparan algunos rincones de Lugo con Suiza, no van muy desencaminadas; tenemos paisajes aquí al lado que son una pasada para desconectar un domingo cualquiera. Si te apetece organizar una excursión con la familia o simplemente salir a caminar un rato, hay un par de enclaves en la provincia que, aunque no son los más típicos de las guías turísticas, tienen ese punto salvaje que engancha.
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Los Torrentes de Mácara, en Palas de Rei, son probablemente uno de los secretos mejor guardados del interior. Se encuentran en la parroquia de Ramil, justo en el tramo alto del río Ulla cuando se encuentra con el río Pambre. Lo que hace especial a este sitio es la sucesión de rápidos y pozas de agua cristalina que se van formando entre las rocas. La joya de la corona es el Pozo Negro, una caída de agua que forma una piscina natural de unos tres metros de profundidad donde el color del agua es increíble. El entorno es muy frondoso, lleno de robles, castaños y helechos, y si vas con calma y en silencio, no es raro ver algún martín pescador o incluso alguna nutria por la orilla.
Para llegar no tiene mucha pérdida, pero hay que estar atenta. Tienes que situarte cerca del Castillo de Pambre y coger la carretera LU-4008 en dirección a Ramil y Melide. A unos dos kilómetros del castillo, justo antes de cruzar un puente pequeño, verás una pista de tierra a la izquierda que está señalizada. También puedes entrar por el Balneario de Frádegas, que es un paseo de unos 3 kilómetros ida y vuelta. Calcula que te llevará unas dos horas tomándotelo con calma. Eso sí, un consejo de amiga: no lleves zapatillas de suela lisa. El terreno no está acondicionado, hay tramos estrechos y, con la humedad de los saltos de agua, las piedras resbalan bastante. Merece la pena el esfuerzo por ver el paisaje, pero siempre con precaución.
Si buscas algo por la zona de Paradela, la Ruta do Loio es otra alternativa que sigue el curso del río del mismo nombre. Es un sendero que sale desde Pacios, al lado del parque infantil, y que normalmente es una maravilla para ver molinos antiguos como el de A Retorta o la Fervenza da Ruxidoira, que ahora en primavera baja con muchísima fuerza. Sin embargo, hay que ser realistas con el estado actual del camino. La Federación Galega de Montañismo ha dado un toque de atención porque la ruta está bastante descuidada: hay puentes caídos, maleza que tapa el paso y árboles que bloquean el sendero. A día de hoy, no es la opción más recomendable para ir con niños pequeños o si no tienes mucha experiencia en monte, porque la señalización falla y puede ser un poco lío.
Aun así, la zona de Paradela tiene su encanto por la historia que rodea al río, con las ruinas del monasterio de Santa María de Loio muy cerca. Si te gusta la fotografía, acercarte a los puntos de inicio o a las zonas más accesibles para ver el bosque autóctono de abedules y alisos ya es un plan relajante. Simplemente ten en cuenta que, para hacer el recorrido completo de 7 kilómetros, mejor esperar a que las instituciones aseguren los pasos sobre el río. Al final, se trata de disfrutar de la naturaleza de Lugo sin sustos, aprovechando que estos días los ríos bajan con todo su esplendor.
Fecha de publicación
16 de marzo de 2026
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