
Hay sitios que se sostienen más por costumbre que por moda, y O Novo Pote es uno de ellos. En el centro de Lugo, en la Rúa do Miño, 11, lleva sirviendo desde 1969, así que son más de cincuenta y siete años abriendo y cerrando. Queda a un paso de la Muralla Romana y de la Catedral, en plena zona de tapeo, con unas cuarenta mesas, terraza y asientos al aire libre. El teléfono es el +34 982 228 857 y tienen página propia, baropote.com.
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La carta es larga y va de lo clásico a lo variado: tapas, raciones, menú del día, postres y platos principales como carrilleras de cerdo, albóndigas caseras y costilla. Entre sus especialidades están las croquetas de lacón, los chipirones a la plancha, el pulpo, los calamares, la tortilla, la ensalada Novo Pote con anchoas, la carne con patatas, los menudos, los arroces, los mariscos, el sushi, el pulpo con cachelos, la barbacoa, la brocheta, los langostinos, la tarta de queso, los revueltos, el raxo y las zamburiñas. Los precios rondan los 25 y los 35 euros. El local organiza bien los grupos y los cocidos bajo reserva, y se aceptan reservas.
Los horarios son el punto que más conviene confirmar antes de ir, porque varían según la fuente. Una apunta viernes, sábado y jueves de 12:00 a 17:00, y domingo y lunes de 12:00 a 23:00. Otra, la de Páxinas Galegas, habla de lunes de 12:30 a 16:00 y de 19:30 a 23:30, martes y miércoles cerrado, y de jueves a domingo en ese mismo doble turno. La cocina, según esa segunda fuente, funciona de 13:00 a 15:30 por la mañana y de 19:30 a 23:00 por la tarde. También conviene preguntar por los medios de pago, porque hay quien recomienda llevar efectivo.
En cuanto a opiniones, el sitio acumula más de 4.300 valoraciones con una media cercana al 4, y lo que más se repite es el trato amable, las croquetas y los chipirones. La otra cara son las quejas sobre la disponibilidad de algunos platos, irregularidades puntuales en cocina y la necesidad de confirmar si hay pulpo ese día. Para aparcar, hay plaza a unos 240 metros en la Rúa Ramón y Cajal, y la estación de autobuses queda a unos 420 metros.
El entorno ayuda a alargar la visita. La Muralla Romana que rodea el casco histórico es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000 y se puede recorrer casi entera, con sus más de dos kilómetros y medio y sus torres. La Puerta Miñá, la más antigua, está muy cerca, y por ahí se sale del recinto hacia el resto de la ciudad. Es un buen plan para combinar: tapear en un sitio con historia y luego dar una vuelta por el muro romano.