
El Teatro Cervantes de Linares ha estrenado fachada, y esta vez el cambio no está en la piedra sino en la luz. El Ayuntamiento, a través de su Área de Cultura, ha renovado la iluminación ornamental del exterior del edificio, una intervención que busca resaltar su arquitectura y convertirlo en un nuevo hito visual del centro. La concejala de Cultura, Susana Ferrer, lo ha presentado como parte de la apuesta del equipo de Gobierno por renovar y modernizar unas instalaciones municipales que son todo un referente para la ciudad.
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En lo concreto, se ha intervenido el letrero luminoso de la puerta, que conserva su diseño pero refuerza su potencia lumínica con tecnología LED, y se han instalado nuevos puntos de luz de colores pensados para acentuar las líneas del edificio. No es un cambio menor para quien pasa cada día por delante: el teatro, que ya tiene su peso histórico en el centro, ahora se deja ver de otra manera al caer la noche.
La fachada es solo una pieza de un rompecabezas más grande. Dentro del teatro ya se había estrenado otro cambio: un nuevo telón de terciopelo verde, con apertura a la americana y grandes dimensiones —14 por 8 metros en dos hojas—, acompañado de un bambalinón de boca de 11,46 por 2,50 metros. El terciopelo tiene clasificación de comportamiento al fuego C1, y la última vez que se había cambiado el telón fue en 2001. La siguiente parada anunciada es renovar todo el cortinaje, incluyendo el de las puertas de acceso al patio de butacas y a los palcos.
Para entender por qué todo esto importa, conviene recordar qué es el Cervantes. El edificio tiene su origen en el antiguo Teatro de San Ildefonso, construido en 1864 por Ildefonso Sánchez y Cozar en la zona de expansión de la ciudad, y hoy cuenta con 558 localidades. A lo largo de los años ha pasado por varias vidas: fue reformado en 1930 para mejorar seguridad e higiene y en 1952 se convirtió en cinematógrafo, una transformación que alteró bastante sus proporciones originales. La intervención más reciente ha trabajado precisamente en recuperar el equilibrio entre sala y escenario, devolviendo el escenario a su posición anterior a 1952 y ajustando la acústica y la visibilidad, con un aforo final de 558 personas repartidas entre palcos, patio y anfiteatro.
El resultado es un teatro que combina conservación y renovación: conviven las escaleras, los vestíbulos y los seis palcos laterales originales con una sala y un escenario recuperados. Con esa base, el Cervantes sigue siendo el escenario municipal que acoge buena parte de la vida cultural de Linares, desde veladas flamencas y noches teatrales hasta conciertos y certámenes cinematográficos. La nueva iluminación exterior es, en el fondo, la carta de presentación de un edificio que lleva más de siglo y medio adaptándose para seguir en pie y en uso.
Fecha de publicación
18 de agosto de 2026
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