
El domingo pasado, el Pasaje del Comercio cambió por un par de horas su papel habitual de galería comercial para convertirse en escenario. La Banda Sinfónica «Ateneo Musical de Linares» ofreció allí un concierto dedicado íntegramente a la zarzuela, que arrancó a las 12:00 y se prolongó hasta las 14:00, justo antes de que el mediodía apretara. La dirección corrió a cargo de Enrique Moya Castro, y el patrocinio, como es habitual en estas citas, fue de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Linares.
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El programa se movió por el repertorio más reconocible del género, ese que mezcla música, tradición teatral y cultura popular y que resulta familiar incluso para quien no sigue la zarzuela de cerca. Al ser al aire libre y en pleno centro, el formato se prestó a que pasaran por allí familias enteras y gente que simplemente iba de compras y se quedó atrapada por la música. No hubo entradas ni reservas: bastaba con acercarse y escuchar.
No era la primera vez que el Ateneo Musical tomaba este espacio. El pasado 16 de junio, el mismo pasaje acogió un 'Concierto de Copla Española' con la misma formación, en el que sonaron piezas como 'El último romántico', 'Antonio Vargas Heredia', 'A tu vera', 'La Zarzamora', 'Campanera', 'La Lirio', 'Capote de grana y oro', 'Cántame un pasodoble español', 'El Emigrante' y 'Linares Minero'. Aquella cita, más volcada hacia la copla que hacia la zarzuela, dejó el precedente de lo que el Ateneo puede hacer cuando saca la música sinfónica de la sala de conciertos y la lleva a la calle.
El Pasaje del Comercio tiene además un vínculo reciente con las fiestas grandes de la ciudad. Forma parte del recorrido de la Gran cabalgata de la Real Feria y Fiestas de San Agustín 2026, que se celebró del 27 de agosto al 1 de septiembre, así que quien lo cruzó durante esos días lo reconoció enseguida como el mismo sitio que, semanas después, se llenó de zarzuela. Esa doble lectura —pasillo de cabalgata y escenario improvisado— resume bastante bien cómo funciona la vida cultural del centro en estas fechas.
Para quien se lo perdió, el concierto sirvió para recordar que la zarzuela sigue teniendo público en Linares, y que un espacio tan cotidiano como el Pasaje del Comercio funciona sorprendentemente bien como sala de conciertos improvisada. La combinación de música reconocible, horario familiar y acceso libre es, en el fondo, la fórmula que ha convertido estas citas del Ateneo Musical en una manera sencilla de acercar la música clásica y popular al día a día de la ciudad, sin más pretensiones que pasar una mañana distinta.
Fecha de publicación
15 de septiembre de 2026
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