
Hoy la Plaza del Grano se convierte en el escenario de una de las fiestas más castizas de León. La Romería de la Melonera celebra aquí su undécima edición, una jornada que mezcla música, baile y oficios antiguos en pleno casco antiguo. La plaza, cuyo nombre oficial es Plaza de Santa María del Camino, queda en la parte baja del barrio de San Martín, detrás de la Iglesia de Nuestra Señora del Mercado y junto al Camino Francés de Santiago; conserva un empedrado tradicional de piedras irregulares, pensado en la Edad Media para evitar inundaciones, y en su centro luce la fuente neoclásica del Mercado, inaugurada en 1769.
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La fiesta tiene su origen en un prado a las afueras de la ciudad que, a finales del siglo XIX y principios del XX, se conocía como 'la melonera' porque allí se vendían melones y sandías. La Asociación de Festejos y Cultura Rey García I recuperó la tradición en 2014, después de investigar recortes de prensa publicados entre 1870 y 1926, y desde entonces la organiza cada septiembre junto al Ayuntamiento de León, como prólogo de las fiestas de San Froilán. El objetivo declarado es rescatar tradiciones perdidas y convertir la romería en una fiesta de interés turístico, un plan familiar muy leonés que rememora aquel antiguo encuentro.
El programa arranca con un pasacalles por el barrio del Mercado. A las 11:30 llega el reparto de la parva y a las 12:00 el pregón, que este año pronuncia Eduardo López Sendino, delegado territorial de la Junta de Castilla y León en León; después se reparten porciones de melón y sandía, el guiño más obvio al nombre de la fiesta. Por la tarde, a las 18:30, empiezan los bailes regionales con representaciones tan tradicionales como la boda de viudos, la boda leonesa, el filandón y la covada. A las 21:00 se celebra la 'Sacá de la cama' y la jornada se cierra a las 21:30 con la ronda y la contrarronda.
Lo que ocupa buena parte del día, sin embargo, son los talleres y las demostraciones de artesanía y antiguos oficios. El mundo textil tiene un peso importante: bolillos con las bolilleras de León, elaboración de chales, transformación de la lana, indumentaria tradicional, pasamanería, abalorios, escapularios, reposteros y trenzado de ligas de lana en telar, además de cestos y escriños hechos con caña de centeno. Se representan oficios como el estampero, el aguador, el pastor, el pellejero, el sustanciero o el corbatero, y hay trabajos de marquetería tradicional y aperos de campo. Por la plaza también circulan carros y se exponen antigüedades y objetos ligados a las antiguas formas de vida rural leonesa. Es, en el fondo, una manera de tocar con las manos un patrimonio inmaterial que la ciudad se empeña en no olvidar.
Fecha de publicación
19 de septiembre de 2026
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