
Hay sitios que se resumen en un solo producto, y El Rebote es uno de ellos. En pleno Barrio Húmedo, en la Plaza de San Martín, este bar de tapas funciona desde 1992 con una propuesta que no admite medias tintas: aquí se va a comer croquetas, y nada más. Lo abrió Carlos Mendoza, que empezó con una humilde croqueta de atún y acabó convirtiendo el local en uno de los ocho 'Soletes imprescindibles' de la Guía Repsol en materia croquetera. Las cifras dan una idea del volumen: el bar saca más de 1.500 croquetas a la semana, y en la noche del Jueves Santo esa cifra puede dispararse hasta las 5.000.
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El formato es el de una taberna de toda la vida: no hay carta ni comedor, y lo único que se sirve son bebidas acompañadas de croquetas, ya sea como tapa o en ración. Entre los sabores más repetidos y míticos están los de jamón, morcilla, cecina, chorizo de León —que no es picadillo—, bacon con queso cheddar, jalisco y pizza. La de jamón sigue siendo el clásico infalible. No todo ha funcionado, eso sí: creaciones como las de fresas o hamburguesa no cuajaron, pero el resto se ha consolidado como referencia del tapeo leonés. Según el propio Mendoza, el secreto está en un detalle casero: 'tostar la harina como hacía mi madre'.
En cuanto a precios, la croqueta suelta sin consumición cuesta 1,10 euros; la ración de doce unidades, 12 euros; y una ración de nueve con vinos, 18 euros. Un dato importante para quien no lo lleve previsto: no se admite pago con tarjeta. El servicio, por su parte, genera opiniones muy contrapuestas. Mientras unos hablan de croquetas 'alucinantes' y muy recomendables, otros han relatado incidentes con el personal, con quejas que van desde el tamaño de las piezas hasta el trato recibido, e incluso acusaciones de haber cobrado productos que nunca llegaron a la barra, como una tabla de embutidos inexistente.
La ubicación ayuda a entender parte del encanto. La Plaza de San Martín es uno de los rincones más emblemáticos del casco antiguo de León, en pleno epicentro del tapeo y la vida social del Barrio Húmedo. Su nombre viene de la antigua iglesia de San Martín, un templo románico del siglo XI que desapareció con los siglos, pero que dejó la plaza como centro de encuentro de comerciantes y peregrinos. Conserva la esencia de las plazas medievales leonesas, con su trazado irregular, los soportales, los balcones de madera y las fachadas de piedra sobre calles empedradas. Hoy es sinónimo de tapeo, aunque mucha gente se desplace también al Barrio Romántico, considerado una zona de nivel medio-alto, con precios de vivienda más elevados y un ambiente más tranquilo y sofisticado.
Si te quedas con ganas de más croquetas, la Guía Repsol apunta otros templos en distintas ciudades: 'Jauja' en Talavera, con sus croquetas con velo de papada y empanado en panko; 'El Bisaura' en Barcelona, con croquetas de ceps de temporada; y 'Casa Manolo' en Madrid, entre la Puerta del Sol y Cibeles. Pero en León, el punto de referencia sigue siendo este rincón del Barrio Húmedo, donde a veces cuesta encontrar sitio para entrar o llegar hasta la barra.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
Ubicación
Cómo llegar