
El Bierzo se prepara para estrenar parque micológico, y no es un proyecto menor: más de 15.000 hectáreas de monte público que se reparten entre nueve municipios y en los que participan 27 pueblos y juntas vecinales. La iniciativa se desarrolla bajo el Programa Micocyl, una colaboración entre el Consejo Comarcal del Bierzo y Cesefor, el Centro de Estudios y Servicios Forestales, que ahora mismo está en la fase final de redacción del plan que regulará la recolección de setas. El proyecto ya se ha presentado a los ayuntamientos y juntas vecinales implicados, aunque su puesta en marcha efectiva queda supeditada a que se termine ese plan y la Junta de Castilla y León lo apruebe definitivamente.
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Lo interesante aquí es cómo se ha trabajado el terreno. Los trabajos técnicos han analizado la producción micológica y la accesibilidad de cada zona para delimitar las áreas de recolección y fijar el número de permisos por temporada, ajustándolos a la capacidad de cada territorio. El sistema distingue entre permisos para consumo propio y para venta comercial, y prevé condiciones más ventajosas para los vecinos empadronados en los territorios incluidos. Es decir, que el plan no se limita a abrir el monte, sino a ordenarlo para que el aprovechamiento no acabe con lo que se quiere proteger.
La idea va más allá de la cesta de setas. El parque micológico quiere vincular la naturaleza con la gastronomía y el turismo rural a través de rutas guiadas por los bosques, senderos señalizados para familias, mercados de setas, concursos, jornadas gastronómicas y actividades infantiles. El objetivo declarado es ordenar la presión sobre los montes, compatibilizar el aprovechamiento de los recursos con la conservación de los ecosistemas y generar actividad económica en los pueblos. En una comarca donde el monte es parte del día a día, ese equilibrio entre recolectar y conservar es precisamente lo que se busca resolver.
Todo esto se enmarca en un contexto más amplio de recuperación y desarrollo de la bioeconomía forestal en la región. El proyecto se apoya en iniciativas como el programa RETECHFOR, con Cesefor como coordinador para fortalecer la bioeconomía y prevenir incendios, y en APISForesta, impulsado por la Universidad de León, que busca recuperar ecosistemas forestales y fomentar actividades económicas basadas en productos como la miel, la castaña y las setas, sobre todo en zonas afectadas por incendios o plagas. Es decir, que el parque micológico no es una acción aislada, sino una pieza más de un plan mayor para que el monte bierzo vuelva a dar para comer y a generar empleo.
De momento, toca esperar a que el plan se cierre y la Junta dé el visto bueno, porque hasta entonces no hay permisos ni rutas oficiales. Pero el mapa ya está dibujado: más de 15.000 hectáreas, nueve municipios y una veintena larga de pueblos trabajando para que el Bierzo se consolide como uno de los mejores destinos de turismo micológico del otoño. Cuando llegue el momento, el plan servirá para saber dónde se puede entrar, cuánto se puede coger y cómo hacerlo sin cargar el monte.
Fecha de publicación
12 de octubre de 2026