
Leganés tiene un templo que lleva años llamando la atención y que ahora tiene nombre oficial: la Iglesia de San Salvador, conocida como la 'Catedral del Sur', fue declarada Bien de Interés Cultural en 2024 por el Gobierno de la Comunidad de Madrid. La ficha técnica habla de arquitectura madrileña de los siglos XVI y XVII, pero lo que se ve dentro es lo que realmente explica el apodo.
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El edificio se levantó por etapas. La cabecera se empezó hacia 1537 sobre una pequeña iglesia probablemente mudéjar dedicada a la Santísima Trinidad, siguió el modelo gótico tardío y se terminó hacia 1584, año en el que se encargó el retablo mayor. Por allí pasaron maestros como Pedro de Goitia, Juan Díaz Blanco y Nicolás de Vergara el Mozo. En el siglo XVII, la nave y el cuerpo se ampliaron siguiendo el manierismo clasicista, con Juan Veloso, Tomás Román y Pedro Lázaro Goiti al frente, y el maestro toledano Bartolomé Zumbigo puso el punto final al interior hacia 1671, además de ejecutar la pila bautismal y las pilas de agua bendita. Las obras se cerraron en 1676.
El verdadero tesoro, sin embargo, está en los retablos. La iglesia conserva doce piezas barrocas de los siglos XVII y XVIII, en madera dorada y policromada, y tres de ellas —el mayor y dos laterales— llevan la firma de José Benito de Churriguera Ocaña (1665-1725), con su columna salomónica, sus estípites y sus fustes decorados; el retablo mayor se considera el manifiesto de la escuela churrigueresca madrileña. A él se le atribuye también la caja del órgano del siglo XVIII, en el coro alto a los pies. El resto se reparte por el templo: la Virgen del Rosario y la Inmaculada en el transepto, la Asunción, el Santísimo Cristo de la Pasión y la Concepción en la nave del evangelio, y la Virgen del Carmen, Santa Rosa de Lima y Nuestra Señora de la Paz en la nave de la epístola.
No todo es retablo. El órgano de tubo del siglo XVIII, ejecutado por José de Verdalonga, está declarado Bien de Interés Patrimonial desde 1992. Quedan también la sacristía, la capilla de los Ugarte con su reja y su retablo de San Antonio de mediados del XVII, la capilla bautismal y la torre campanario, además de tres portadas con canceles de madera y herrajes de los siglos XVII y XVIII. En las paredes hay dos esgrafiados con un salmo penitencial y otros dos con una indulgencia del papa Sixto IV, y en el mobiliario conviven una pila de agua bendita de granito de finales del XV o principios del XVI y cajonería de madera de nogal de finales del XVIII.
Lo mejor es que todo esto se puede ver: el edificio ha pasado por una rehabilitación integral realizada en varias fases a lo largo de tres años y se encuentra en excelente estado de conservación. A raíz de ello se ha puesto en marcha un plan cultural con visitas guiadas, rutas y actividades para conocer el patrimonio del templo. Para quien quiera profundizar, existe el libro 'Iglesia de San Salvador; más de 300 años de historia', más de 500 páginas con ilustraciones a todo color que recogen tres años de investigación sobre los más de tres siglos de historia del templo.
Fecha de publicación
31 de agosto de 2026
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