
En pleno casco viejo de Las Palmas, en la calle Armas 7 y a un paso de la Casa de Colón, está Rêver, un restaurante que lleva menos de dos años abierto y que ha conseguido colarse en las guías. El nombre viene del francés 'soñar', y ahí está buena parte del planteamiento: cocina de autor francesa con guiños españoles, ingleses, italianos y asiáticos, todo bajo la firma de Fernando Rodríguez de la Coba, un chef grancanario que se formó en Le Cordon Bleu de Londres, con diplomas de cocina y pastelería y especialización en las técnicas clásicas francesas, como el roux o la velouté. Antes, según algunos reportajes, pasó por el Hotel Escuela Santa Brígida.
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El local tiene historia propia. Ocupa el mismo espacio que durante décadas fue el Víveres Martel, una tienda de aceite y vinagre, y la rehabilitación de la casa histórica corrió a cargo de su padre, el arquitecto Antonio Rodríguez González. Hay quien recuerda que el edificio fue también club militar, y que por allí pasaron el general Franco y su círculo antes de partir hacia Marruecos. Hoy lo que queda es una sala de estética rústico-actual, con gruesos muros de piedra natural y detalles en madera, elegante y sobria, con un servicio clásico y atento.
La carta es donde se nota la mano francesa. Entre los platos más comentados están el steak tartar de solomillo madurado con helado de 'Dijon', yema madurada, mantequilla de anchoas y brioche; las 'pommes' bravas, patatas fritas en varias temperaturas y tiempos en grasa animal con efecto hojaldrado; las croquetas de coral de carabineros reinterpretadas; el magret de pato madurado con puré de tupinambo, espárragos a la brasa, ajo negro y salsa de colmenillas; el ceviche de cocción natural; y las alcachofas con cecina y queso de cabra curado. Como platos principales figuran unos huevos benedictinos con espárragos verdes y láminas de trufa, sin jamón de York ni panceta; la lasaña de rabo de toro cocinado a baja temperatura; el foie-gras micuit perfumado con malvasía; el rodaballo confitado; la paletilla de cordero lechal; la bouillabaise; el caldo pescao grancanario; el solomillo a la Rossini o a la Wellington; el entrecote de rubia gallega a la maître d'hotel; la pechuga de pato de engorde traída de Francia; el coq au vin; el buey a la moda con salsas bearnesa y choron; y un pichón de caserío con dos cocciones. Para el aperitivo, tomate rallado y mantequilla de cabra con pan de Panalogía. Y en los postres, torrija de brioche propio, lemon posset, fondant au chocolat, tatin con helado de canela, crème brûlée, sticky toffee pudding con helado de vainilla de Tahití y una delicia de chocolate, avellanas y café.
La bodega acompaña el nivel, con unas 120 referencias y una treintena por copeo entre vinos canarios, nacionales y franceses. En cuanto a precios, el ticket medio ronda los 50-80 euros por comensal, aunque algunas fuentes lo sitúan algo más abajo, entre 40 y 50. El restaurante ha sido visitado por los inspectores de Michelin, que lo han incluido en su selección, y acumula valoraciones altas en Google y Restaurant Guru, donde los clientes destacan que es un buen sitio para compartir, con comida rica, servicio atento y ambiente cálido. Abre de martes a sábado, de 13:30 a 17:00 y de 20:00 a 23:30, con lunes y domingo cerrados. El teléfono es el 928 45 64 55, acepta tarjetas, ofrece wifi, servicio para llevar, admite reservas y es accesible en silla de ruedas.
Fecha de publicación
3 de septiembre de 2026
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Cómo llegarTeléfono
928 45 64 55