
Hay sitios que se explican solos por el nombre, y Bistro La Champiñonería es uno de ellos. Es un restaurante-cafetería de corte francés metido en pleno barrio de Vegueta, el casco antiguo de Las Palmas, concretamente en la calle Mendizábal número 30, en esquina con Montesdeoca. La dirección no es menor: queda a pocos pasos del Mercado de Vegueta, uno de los mercados más antiguos de la ciudad, abierto en 1858, así que la zona da para combinar una compra tranquila con una comida.
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El local tiene historia propia dentro del barrio. Llegó en el año 2000 ocupando una antigua casa que al principio apenas tenía unas siete u ocho mesas; tras varias reformas, hoy acoge alrededor de dieciséis, una zona de barra y una terraza. La carta, como ya sugiere el nombre, gira en torno a los champiñones, y más concretamente a la especie Agaricus Bisporus, con más de quince preparaciones distintas. Entre ellas están los champiñones de ostra con gambas, la ensalada de setas con vinagreta de mostaza, el queso al horno con pimientos asados y, para rematar, el postre Polvito uruguayo. Eso sí, no todo son setas: hay carnes ibéricas a la plancha, pescados, quesos fritos y las papas arrugadas, que en Canarias son casi obligatorias. Los precios se mueven en un rango asequible, entre 10 y 20 euros.
La carta de vinos acompaña bien esa propuesta. En los tintos hay presencia de Rioja con etiquetas como Ramon Bilbao, Martinez Lacuesta, Azpilicueta, Paco Garcia o Luis Canas, y una sección de Ribera del Duero bastante amplia, con La Planta Roble, Prado Rey, Pago Capellanes, Celeste, Finca Engalia, Semele, Finca Resalzo, Protos y Matarromera. También aparecen otras denominaciones como Petalos del Bierzo, Detras de la Casa, Quiquere, Eidan, Martinon y Alisios. Para los blancos, Rueda con Pampano y Embrumas, además de Vulcano, Bermejo, Mency de Chasna y Vivanco.
En cuanto al ambiente, se describe como acogedor y familiar, con un equipo que trata a todo el mundo por igual. Las valoraciones dan una idea del cariño que le tiene el barrio: 4,3 sobre 5 estrellas según 909 reseñas en Google y 4,0 sobre 5 en TripAdvisor, donde figura en el puesto número 8 de los mejores sitios de tapas de Las Palmas de Gran Canaria. Con ese volumen de gente, la recomendación que se repite es reservar o llegar temprano, compartir tapas y, si se puede, ir en horas de menor afluencia.
El entorno ayuda a alargar la visita. El Mercado de Vegueta, ese vecino histórico, se levanta en la vieja desembocadura del barranco del Guiniguada, frente al Teatro Pérez Galdós, a un par de minutos a pie de la Catedral de Santa Ana y de la Casa de Colón. Es un símbolo de la ciudad y de la isla, y figura entre los diez mercados más bonitos de Europa según Easyvoyage. Por sus puestos pasan pescaderías, quesos del interior de Gran Canaria, frutas tropicales, carnes de Valleseco, plantas medicinales, pan de horno de leña, aceitunas curadas, café, chocolate con churros, vino y tapas de pulpo. Es el complemento ideal para quien quiera pasar una mañana entera por el casco antiguo antes de sentarse a comer.