
Hay planes que no necesitan más explicación que una imagen: unas venencias de más de seis metros instaladas en plena Plaza del Mamelón. Tras un mes de ausencia, las icónicas estructuras vuelven a ocupar su sitio habitual en el centro histórico de Jerez, y con ellas regresa uno de los rituales más reconocibles del verano jerezano: acercarse a tomarse una copa de vino local al aire libre, sin más pretensión que disfrutar del momento. Para quien no lo conozca, una venencia es básicamente un mostrador provisional, una mesa alta y estrecha que se monta en la calle para servir vino, y en Jerez se han convertido en un símbolo del verano.
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El escenario no es menor. La Plaza del Mamelón es uno de esos espacios con historia que se cruzan paseando por el centro: se urbanizó en 1893 para convertirse en paseo, se construyó a principios del siglo XIX y se ajardinó a comienzos del XX, y hacia 1980 se amplió tras la demolición de una manzana de viviendas que la separaba de la Alameda Cristina. En su parte superior conserva un estanque rodeado de vegetación y su superficie ronda los 6.800 metros cuadrados. Su nombre original era avenida de la Reina Victoria, aunque popularmente siempre ha sido el Mamelón, término que hace referencia a una colina baja —la Real Academia lo describe como una colina en forma de pezón de teta— y que recuerda al montículo desde el que, en época árabe, se podía divisar Jerez. Tras la reconquista, Alfonso X el Sabio mandó allanarlo.
La plaza también funciona como un pequeño museo al aire libre. Desde 1952 alberga la estatua de San Juan Bautista de La Salle, cuya imagen actual en bronce es obra de Nuria Guerra Castellano. En 2002 se sumó el conjunto escultórico 'Gran Break a la calesera', de Eduardo Soriano, instalado en la zona más cercana a la Alameda Cristina con motivo de los Juegos Mundiales Ecuestres. Y entre todo eso, un arbolado variado que da sombra en las tardes de calor: plátanos, palmeras canarias, dragos muy ramificados, hibiscos, ciruelo japonés, alteas de flores lila y acocántera, con sus flores blancas y su aroma dulce. Es, en resumen, un sitio hecho para quedarse un rato.
La vuelta de las venencias encaja además en un año redondo para el vino en la ciudad, que ostenta el título de Capital Española de la Gastronomía 2026. Y si el plan te deja con ganas de más, el mundo del vino en Jerez no se queda solo en la plaza. La ciudad vive un momento dulce con propuestas que llevan el marco del Jerez más allá de la copa habitual, y las venencias del Mamelón son la puerta de entrada más sencilla y cotidiana para quien quiera acercarse a ese universo sin complicaciones.
Así que, si buscas un plan tranquilo para cerrar el verano, tan sencillo como acercarse al centro y tomarse algo mirando el estanque y los dragos, las venencias del Mamelón son la respuesta. No hay reserva, no hay horario cerrado, solo una copa y una plaza con mucha historia detrás.
Fecha de publicación
30 de agosto de 2026
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