
Hay planes que solo funcionan cuando cae el sol, y La Cartuja de Jerez acaba de estrenar uno. El Monasterio de Santa María de la Defensión, primer Monumento Histórico Artístico Nacional de la provincia de Cádiz y conjunto monumental de mayor valor artístico de la provincia, abrió por primera vez en su historia sus puertas de noche bajo el lema «Sentir el silencio». La Diócesis de Asidonia-Jerez inauguró la experiencia el lunes 13 de julio, y la idea es sencilla: descubrir el monasterio bajo la luz de la luna, en un ambiente de recogimiento y silencio absoluto.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Jerez de la Frontera y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El edificio tiene historia para rato. Lo fundó en 1474 el caballero jerezano Álvaro Obertos de Valeto —aunque algunas fuentes sitúan la llegada de los primeros monjes en 1476— y se alza al sur de Jerez de la Frontera, a cuatro kilómetros de la ciudad, en la carretera A-2004. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 31 de julio de 1856, y su arquitectura va del gótico tardío al renacentista, entre los siglos XV y XVII. Tras la desamortización de Mendizábal y la marcha de los monjes en 1835, el arquitecto Francisco Hernández-Rubio lo restauró entre 1898 y 1941, interviniendo el refectorio, la nave de la iglesia, la sala capitular y el claustro grande. La orden cartujana regresó en 1948 y lo abandonó definitivamente en 2001.
La visita nocturna cambia el punto de vista. En lugar de las rutas turísticas diurnas, el recorrido se adentra en estancias y patios con una iluminación evocadora, pensada para contemplar la riqueza gótica y renacentista y el legado de vida contemplativa de los cartujos. Entre lo que se ve está la monumental portada exenta de 1571, obra de Andrés de Ribera, con sus columnas dóricas y las figuras de Dios Padre, la Virgen, San Bruno y San Juan Bautista. La iglesia, de los siglos XV y XVI y barroquizada, conserva el coro de los padres con sillería renacentista y el retablo mayor de Juan de Oviedo y de la Bandera, presidido por la Virgen de la Defensión. Los claustros son otro capítulo: el grande del siglo XVI con veintinueve celdas, el de los legos, diseñado en 1620 por Juan Martínez Montañés, y el pequeño claustrillo gótico. El recorrido se completa con el refectorio, la sala capitular y su retablo barroco, el Patio de los Jazmines, la Capilla de los Caminantes y el Patio de la Hospedería con la escultura de San Bruno de 1761.
La iniciativa forma parte de la ampliación de la oferta cultural de la Cartuja, que gestiona la Diócesis de Asidonia-Jerez junto al Equipo Diocesano para la Gestión de la Cartuja, con Manuel Pareja como gestor y el vicario general Roberto Romero al frente. Más allá de lo turístico, la presentación habla de conservar el patrimonio y de ofrecer un refugio interior frente al ruido cotidiano. Para horarios y precios conviene consultar la web oficial, www.cartujadejerez.es, o su aplicación, porque son los datos que van cambiando según la temporada. En verano, con el calor que aprieta en Jerez, ver un monumento así en silencio y con fresco es, probablemente, la mejor forma de acercarse a él.
Fecha de publicación
28 de julio de 2026
Más información