
Hay sitios que uno tiene delante y que, sin darse cuenta, se acaban convirtiendo en costumbre. La Cartuja de Jerez, el Monasterio de Santa María de la Defensión, es uno de ellos: levantado en las afueras de Jerez de la Frontera, en la provincia de Cádiz, es el conjunto monumental con mayor valor artístico de toda la provincia. Se fundó en 1474 por Álvaro Obertos de Valeto y se declaró Bien de Interés Cultural, entonces Monumento nacional, el 31 de julio de 1856. Su arquitectura mezcla el gótico tardío del siglo XV con rasgos barrocos del siglo XVII, y dentro guarda una portada de 1571 diseñada por Andrés de Ribera, una fachada barroca levantada entre 1662 y 1667 según trazas de Pedro del Piñar, un coro de Padres de madera terminado en 1550, el retablo mayor de Juan de Oviedo de la Bandera (1565-1625) y un pequeño claustro gótico proyectado por Martínez Montañés. Parte de lo que salió de aquí acabó en museos: el Museo de Cádiz conserva cuadros de Zurbarán que pertenecieron a la Cartuja, como La Apoteosis de san Bruno, y otras obras están en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y en el Museo de Grenoble.
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La novedad es que el monasterio ha estrenado sus primeras visitas nocturnas bajo el título «Sentir el silencio», una propuesta cultural inédita para descubrir el monumento bajo la luz de la luna y en silencio. La primera se celebró el 10 de julio de 2026, y las siguientes quedaron fijadas para los días 17 y 18 de julio. La entrada del sábado venía con dos consumiciones y degustación de ibéricos, y se podía comprar en la web tienda.eltornodeasidonia.es. Es decir, que el ciclo ya ha pasado por aquí este mes, pero deja una puerta abierta para quien quiera seguir el rastro de lo que se puede ver en el monasterio.
Para entender por qué un sitio así merece una visita, aunque sea de día, ayuda saber por dónde ha pasado. Tras la invasión francesa de 1810 y la desamortización de Mendizábal, el monasterio pasó a manos del Estado en 1835. En 1927, durante unas obras en el claustro, apareció una vasija hispanoárabe identificada como un vaso de la Alhambra. Y hay un cambio reciente que conviene tener presente: las Hermanas de Belén permanecieron en el monasterio hasta marzo de 2024, momento en el que la Diócesis de Asidonia-Jerez anunció la llegada del Instituto Religioso femenino Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo, que habitarán el monasterio desde el 16 de septiembre de ese mismo año.
Así que, aunque las visitas nocturnas de este verano ya se hayan celebrado, la Cartuja sigue ahí, con su mezcla de gótico y barroco y con una historia que va de los fundadores del siglo XV a las nuevas religiosas que lo habitan. Si te apetece acercarte a las afueras y ver de cerca esa portada de 1571 o el retablo de Juan de Oviedo, el monasterio sigue siendo uno de los grandes tesoros artísticos de la provincia, y ahora con una vida religiosa renovada.
Fecha de publicación
25 de julio de 2026
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