
Úbeda tiene un nuevo punto para asomarse al paisaje, y no es un mirador cualquiera. El 30 de julio se inauguró 'Me perdí por los cerros de Úbeda', una estructura pensada para contemplar el mar de olivos que rodea la ciudad, y que se suma a la red provincial de miradores y carreteras paisajísticas que la Diputación de Jaén ha ido montando para poner el foco en el oleoturismo.
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Lo primero que se nota es el guiño arquitectónico. El diseño, firmado por el arquitecto Alfonso Mollinedo y el estudio ubetense More & More Design, reproduce las ventanas ovaladas que aparecen en varios edificios renacentistas de Úbeda, con las del Palacio Vázquez de Molina —hoy sede del Archivo Municipal— como referencia directa. La estructura combina acero corten con piezas cerámicas elaboradas artesanalmente a 1.250 grados, en tonalidades verdosas que imitan las hojas del olivo, y un revestimiento interior en verde mate con relieves integrados. La idea que manejan sus autores es presentar el mirador como «una puerta hacia el paisaje», un marco desde el cual mirar el olivar.
El nombre, eso sí, tiene su historia. Viene de una leyenda sobre Alvar Fáñez, capitán del ejército de Fernando III el Santo, a quien el rey encargó vigilar uno de los cerros cercanos en 1233. Fáñez se enamoró de una joven mora y descuidó la misión; al día siguiente, ante el reproche real, respondió: «me perdí por los cerros de Úbeda». La frase quedó en la memoria local, con un toque irónico, porque los cerros de Úbeda no son precisamente grandes como para justificar que alguien se pierda en ellos. El mirador se apoya en esa historia, y en el recorrido que lo rodea se incorporan elementos interpretativos ligados a la literatura, la historia y esa misma leyenda.
El mirador no está suelto: se integra en la Ronda de Miradores, un itinerario que enlaza varios puntos emblemáticos de la ciudad, como el mirador de la calle Cava, San Lorenzo, la Era del Alcázar y Santa Lucía. La previsión es completarlo con trípodes panorámicos y telescopios interpretativos para identificar desde allí Sierra Mágina, la Sierra de Cazorla y otros municipios visibles. La obra costó cerca de 61.000 euros, financiados por la Diputación a través del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino OleotourJaén, un programa más amplio que busca convertir la provincia en un destino de referencia para el turismo tranquilo vinculado al aceite de oliva.
Esa estrategia, OleotourJaén, es la que sostiene todo esto: senderos transitables, rutas y carreteras paisajísticas con señalética unificada, con la idea de fomentar el «slow tourism». La red provincial ya cuenta con 130 miradores paisajísticos inventariados, y Úbeda comparte protagonismo con otros miradores artísticos construidos en Jaén, Porcuna, Chiclana de Segura, Arjona u Orcera. En otros puntos de la provincia hay audioguías, hologramas o miradores virtuales 360º, y se han señalizado olivos centenarios como el de Acebuche en La Iruela o la Estaca Grande en Martos. El plan completo se financia con fondos Next Generation EU, con el objetivo declarado de unir el aceite, el paisaje y la cultura local en un mismo recorrido. Para quien ya conoce Úbeda y busca una excusa nueva para volver, este mirador es una parada sencilla y con mucho que mirar.
Fecha de publicación
1 de agosto de 2026