
Hay puertas que pasan décadas cerradas y que uno termina asumiendo como parte del paisaje, sin esperar que vuelvan a abrirse. La Iglesia de Santa Catalina Mártir, en el antiguo convento de Santo Domingo, es uno de esos casos: estuvo cerrada durante 54 años y el pasado 29 de septiembre volvió a abrir al público. La inauguración corrió a cargo del presidente de la Diputación de Jaén, Juan Latorre, del delegado del Gobierno de España en Andalucía, Pedro Fernández y del alcalde de Jaén, Julio Millán, y coincidió con la entrega de los Premios «Jaén, paraíso interior» 2026. Tras la restauración, el templo se ha convertido en un centro cultural gestionado por la Diputación.
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La cifra que hay detrás no es menor: la rehabilitación costó tres millones de euros, financiados con Fondos Next Generation de la Unión Europea a través del Gobierno de España. Más allá del dinero, lo que se recupera es un punto del mapa. Con esta apertura, Jaén vuelve a completar un triángulo patrimonial que comparte con los Baños Árabes del Palacio de Villardompardo y el Antiguo Hospital de San Juan de Dios, dos espacios que ya forman parte del recorrido histórico del casco antiguo.
El Antiguo Hospital de San Juan de Dios, en la Plaza de San Juan de Dios, 2, es un edificio del siglo XV levantado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, con rasgos góticos y renacentistas. Hoy no funciona como hospital, sino que alberga el Instituto de Estudios Giennenses, el Consejo Económico y Social de la Provincia y la Fundación «Estrategias para el desarrollo económico y social de la provincia de Jaén». Su restauración fue obra del arquitecto Luis Berges Roldán.
Los Baños Árabes, declarados Monumento Nacional en 1931, se esconden en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Se construyeron en el siglo XI y son probablemente los más grandes de España y de Europa, con unos 450 metros cuadrados; el palacio se asienta sobre el que fue residencia del primer conde de Villardompardo y virrey del Perú, Fernando de Torres y Portugal. Su restauración se terminó en 1984 bajo la dirección de Luis Berges Roldán, hijo del anterior, y Europa Nostra premió la intervención con su Medalla de Honor ese mismo año. Hoy funcionan como centro cultural y acogen exposiciones temporales, como «Los 20 silencios: materia y alma», de Jose Beteta.
Que los tres edificios estén ahora al alcance del visitante cambia un poco el paseo por el centro. Santa Catalina Mártir había pasado más de medio siglo como una fachada cerrada, y ahora se suma a un conjunto que mezcla lo árabe, lo gótico y lo renacentista en unas pocas calles. El templo, convertido en centro cultural, pasa a ser una parada más del casco antiguo, gestionada por la Diputación, y cierra un círculo que llevaba más de cinco décadas incompleto.
Fecha de publicación
1 de octubre de 2026
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