
El monte Jaizkibel volvió a ser protagonista el pasado domingo 18 de septiembre, cuando acogió la 48ª edición de la Subida a Jaizkibel, una de las pruebas ciclistas más reconocibles del calendario y con proyección internacional. La carrera se desarrolla en el entorno natural de este monte guipuzcoano, situado entre Lezo, Pasai Donibane, Oarsoaldea, Bidasoaldea y Hondarribia, y este año reunió a 74 pilotos inscritos.
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El recorrido de subida arranca en Lezo y se extiende durante 8,2 kilómetros, con rampas duras que llegan al 11% en ciertos tramos y una sucesión de promedios que van del 8,1% al 1,2% según el sector. Tras pasar por la cantina Jaizkibel y afrontar un pequeño descenso, los kilómetros finales se vuelven más tendidos en terreno despejado, con el paisaje costero acompañando desde Matxitxako hasta las Landas. La bajada hacia Hondarribia incluye una parada en la plazoleta del antiguo parador de la Diputación, con un mirador hacia el sur, y supera las rampas de la vertiente de Hondarribia, pasando por el merendero Justiz y la antigua Guadalupeko kantina —hoy demolida— hasta el Santuario de la Virgen de Guadalupe, donde se venera una virgen negra. La ruta termina en la ciudad amurallada de Hondarribia y se cierra con el regreso en el Euskotren, después de unos 36 kilómetros totales.
La jornada se concentró en horario matinal: los motores empezaron a rugir a las 8:30 con la salida del primer participante para los entrenamientos libres, a los que siguieron los entrenamientos oficiales y las dos mangas oficiales. El organizador, Óscar Ruiperez, recordó que la prueba se conoce bastante a nivel internacional por haber pertenecido durante varios años al Campeonato de Europa. Entre los participantes estuvieron el irundarra Ander Gamón y Mikel Azcona, apuntado a última hora, aunque faltaron nombres como el de Joseba Iraola, que coincidía con una prueba del europeo. El cántabro Miguel Gutierrez figuraba entre los favoritos a llevarse la victoria.
El escenario no es menor. El Jaizkibel es una elevación de más de 500 metros de altitud, con una cima que alcanza los 543 metros, y se considera el monte más alto de la costa cantábrica: vigía de la desembocadura del río Bidasoa, vértice de Euskadi, punta de la frontera hispano-francesa y techo de Hondarribia, Lezo y la costa cantábrica. Sus acantilados llegan a los 240 metros de altura y su cresta se sitúa en los 545 metros; se le considera el fin occidental de los Pirineos y su cima es vértice geodésico de primer orden. El monte se formó hace unos 54-45 millones de años, con caídas abruptas hacia el mar en la parte occidental y un relieve menos accidentado hacia el este, donde se refugian especies de flora muy raras en el resto de Europa, como algunos helechos tropicales. Su paisaje llegó a inspirar a Víctor Hugo.
La prueba mantiene un marcado carácter popular: la noche del sábado al domingo la zona del merendero se llena de caravanas, y el acceso se cierra el sábado por la tarde para no molestar a los vecinos. La organización señaló dos puntos buenos para ver la carrera: un acceso cercano al polideportivo de San Juan, que lleva a la curva 22 —antiguo puesto 22—, y en la zona de Hondarribia la llamada 'curva de la afición', con vistas al mar al fondo. Más allá de la competición, el Jaizkibel es un clásico del senderismo en Guipúzcoa, con rutas longitudinales que unen Lezo y Pasaia con Hondarribia a lo largo de unos 23 kilómetros, y forma parte de la Clásica de San Sebastián, donde es el punto de máxima dificultad y selección de corredores.
Fecha de publicación
20 de septiembre de 2026
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