
Hay fiestas que se explican mejor por lo que representan que por lo que se ve a simple vista, y el Kutxa Eguna es una de ellas. Se celebró el pasado sábado 25 de julio, día de Santiago, a las 18:00 horas, y aunque el nombre suene a algo menor, en realidad es el acto central de una de las cofradías más antiguas del mundo. La organiza la Cofradía de Mareantes de San Pedro de Hondarribia, una institución que nació en agosto de 1361 y que, desde entonces, mantiene vivo un ritual que mezcla lo administrativo con lo casi mágico.
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El motivo del día es tan concreto como antiguo: la entrega anual de poderes de la Cofradía. Para ello se monta una comitiva que reúne a autoridades, al Abad Mayor, a los patrones de las embarcaciones, a los remeros y a la Banda de Música Ciudad de Música de Hondarribia, con una figura central: la joven encargada de portar la Kutxa. El grupo sale de la Hermandad de Pescadores y se pone en marcha hacia la Parroquia de la Asunción y del Manzano, y durante el recorrido la banda interpreta 'Bajo la Doble Águila', la pieza del compositor austriaco Wagner que ya forma parte del guion sonoro del día.
Una vez en la iglesia, el tono se vuelve más serio. En la sacristía se da lectura ante las autoridades de los resultados de la campaña pesquera del último ejercicio y del balance anual, un momento en el que se pone sobre la mesa cómo le ha ido al mar en el último año. Es la parte menos vistosa, pero la que da sentido a todo lo demás: sin esos datos no habría nada que celebrar ni nada que entregar.
Lo más reconocible llega al final, cuando la comitiva regresa a la Hermandad de Pescadores. Allí, la joven portadora de la Kutxa comienza a girar sobre sí misma tantas veces como pueda en un rito de prosperidad: según la tradición, cuantas más vueltas dé, más fructífera será la campaña de pesca del año siguiente. Es el momento en el que el pueblo se queda mirando, casi sin parpadear, contando vueltas como quien cuenta días buenos de mar. Para cerrar, la joven se sitúa en el centro de un arco formado por los remeros y sus remos, con la Kutxa sobre su cabeza y abrazada con un chal blanco; ese acto final es lo que se conoce como la 'Kutxa Entrega'.
Este año el papel le correspondió a Olaia Goikoetxea, la joven encargada de portar la Kutxa y de protagonizar esos giros que tanto pesan en el imaginario local. Es una fiesta pequeña en comparación con las grandes citas del verano vasco, pero con una carga simbólica enorme: en menos de una hora se resume siglos de historia pesquera, desde la lectura de cuentas en la sacristía hasta el baile ritual frente a los remos. Si te lo perdiste este 25 de julio, queda anotado para el año que viene, porque es de esas tradiciones que solo se entienden estando allí, viendo cómo un pueblo entero pone su esperanza en unas cuantas vueltas sobre uno mismo.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026
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