
Hay sitios que parecen inventados, y la Isla de los Faisanes es uno de ellos. Es un islote fluvial en plena desembocadura del río Bidasoa, justo entre Irún y Hendaya, y tiene una particularidad que no comparte con ningún otro lugar del planeta: cambia de país dos veces al año. Desde el 1 de agosto y hasta el 31 de enero le toca el turno a Francia; del 1 de febrero al 31 de julio, la administración pasa a manos españolas. Con sus 6.820 metros cuadrados —unos 224 metros de largo por 41 de ancho y apenas seis metros de altura— es el territorio en condominio más pequeño del mundo.
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El origen de este reparto no es una ocurrencia reciente, sino un acuerdo que se mantiene desde el siglo XVII. La isla es famosa por haber sido el escenario donde se firmó el Tratado de los Pirineos el 7 de noviembre de 1659, que puso fin a una guerra de treinta años entre España y Francia; el texto se ratificó después, el 10 de junio de 1660, entre Luis XIV y la infanta María Teresa de Austria. En el centro del islote se alza un monolito con una inscripción que recuerda aquellas conferencias y también la restauración que hicieron Isabel II y Napoleón III en 1861. Por cierto, el nombre 'Faisanes' no viene de las aves: se cree que deriva de los 'faisants', los campesinos que drenaban los juncales, o de la palabra romana 'pauso', que significa paso. En euskera se la conoce como Konpantzia, precisamente por aquellas conferencias.
Lo primero que hay que saber es que no se puede pisar: el acceso está restringido y en la isla no vive nadie. La buena noticia es que se aprecia perfectamente desde ambos lados del río. Desde la orilla española hay un paseo fluvial junto a la carretera GI-636, y la línea 1 de autobuses de Irún deja en la parada J. T. Labandibar, justo frente a ella; también se puede aparcar cerca del Parque Artia o acercarse en bicicleta. A unos 15 kilómetros, en dirección a San Sebastián, están la Playa de la Concha y el Parque de la Concha.
Si te quedas por la zona, hay más que ver. El Museo Romano Oiasso, en Eskoleta, reúne los restos de la antigua ciudad romana y abre en verano de martes a sábado, de 10:00 a 20:00, con los lunes y festivos cerrados; la entrada normal ronda los 6,50 euros y la visita guiada los 9,00, con descuentos para menores de seis años y media tarifa los domingos. Cerca del puente Avenida, el Centro de Interpretación del Bidasoa, en la antigua Aduana de Santiago, explica el río y su entorno con acceso libre y gratuito. Y para rematar, el castillo viejo Gazteluzar, una fortaleza medieval triangular levantada en 1512 por orden de Fernando el Católico, abrió al público en marzo de 2023 tras su rehabilitación y ofrece vistas al Bidasoa y al monte Txoldokogain. Es un buen plan para una escapada tranquila cerca de Irún, con la isla como excusa.
Fecha de publicación
28 de agosto de 2026