
Hay planes que no necesitan mucha presentación porque se explican solos, y la Feria del Coleccionismo es uno de ellos. Este sábado 2 de agosto, la Plaza del Ensanche de Irún se llena otra vez de puestos cargados de cosas que no se encuentran en cualquier tienda, en lo que va ya por la XVII edición de una cita que el servicio de Cultura del Ayuntamiento ha convertido en un clásico del verano. La buena noticia es que no hay que reservar nada: la entrada es libre y gratuita, y el acceso es tan sencillo como acercarse al centro.
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Lo primero que conviene tener claro es el horario, porque es bastante generoso. La feria se desarrolla de forma ininterrumpida de 10:00 a 21:00, once horas seguidas en las que se puede ir con calma, sin prisas, y sin aglomeraciones. Esa amplitud da para pasarse a primera hora y ver los puestos con más tranquilidad, o dejarlo para la tarde y combinarlo con un paseo por el centro. En total se instalan una decena de puestos, un número manejable que permite mirar cada uno sin agobiarse.
El catálogo es lo que hace que la feria funcione tanto para coleccionistas veteranos como para quien simplemente disfruta rebuscando. Sobre las mesas conviven monedas, sellos, postales y billetes, junto a cromos, juguetes antiguos, libros, revistas, discos y vinilos. También hay espacio para los cómics, las películas, los pósteres, los calendarios, los minerales y los coches en miniatura, además de tarjetas postales y otros objetos que tienen más valor sentimental o histórico que comercial. La gracia está en que no todo se vende: buena parte del intercambio se hace trueque, así que no viene mal llevar algo guardado en casa que ya no tenga sitio y que pueda interesar a otra persona.
Para quien no colecciona nada en concreto, el atractivo es otro: el de perderse entre trastos y acabar con algo que no sabías que querías. Es el tipo de plan que funciona igual de bien con un niño que se emociona con un coche antiguo que con alguien que busca una edición concreta de un cómic o un disco que no aparece por ninguna parte. Y como todo es gratuito, el único riesgo es salir con una bolsa más llena de lo previsto.
El día no termina cuando se recogen los puestos. A las 20:00, la plaza cambia de registro con el concierto del trío brasileño Tumtumpa, que cierra la jornada con samba, bossa nova, choro, baião, xote, xaxado, forró, arrasta pé, canção y valsa. El grupo lo forman Edson Goya, guitarrista y cantautor brasileño afincado en Donostia, que también pone voz y percusión; Mercedes Aizpurua, al acordeón, los teclados y la voz; y Doudou Henry Sissoko, percusionista brasileño. Es una forma redonda de cerrar la tarde: una hora y media de música brasileña en directo después de una jornada de rebuscar entre tesoros. Entre las once horas de feria y el concierto, el sábado en la Plaza del Ensanche da para mucho más de lo que parece a primera vista.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
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