
El antiguo silo de almacenamiento de mineral del barrio de Meaka, en Irún, ha dejado de ser un cascarón vacío para convertirse en el Centro de Interpretación de Irugurutzeta. El espacio abrió al público el 22 de mayo, dentro del proyecto de los Hornos de Irugurutzeta que impulsa el Ayuntamiento, y se sitúa al pie del desfiladero de Aitzondo, en pleno Parque Natural de Aiako Harria. La intervención costó 2 millones de euros y rehabilitó por completo el conjunto de hornos y su entorno con un objetivo claro: contar la historia y el patrimonio de la comarca de la Ribera del Oria.
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Lo que se encuentra dentro no es una exposición estática. El centro se organiza en cinco ámbitos que mezclan elementos físicos, gráficos y digitales, con recursos audiovisuales y tecnológicos de última generación. Los contenidos están disponibles en euskera, castellano, inglés y francés, así que se puede recorrer en cualquiera de los cuatro idiomas. El recorrido arranca con un sistema audiovisual de bienvenida y sigue con un gran muro de proyección interactiva en la primera sala, una mesa interactiva dedicada a los oficios, un audiovisual inmersivo de gran formato y el Archivo de la Memoria. El diseño ha tenido en cuenta la accesibilidad, con un ascensor para subir a la parte superior del enclave y tecnología de bajo consumo energético.
Para entender qué se interpreta aquí hace falta un poco de contexto. El enclave vivió su momento más activo en el siglo XX, dedicado a la extracción de hierro en las galerías de Meazuri, Meagorri, Aitzondo y Basakaitz. El mineral se transportaba en vagonetas sobre vías de ferrocarril o mediante un tendido de cables que suspendían calderos, y para la combustión en los hornos de Irugurutzeta se añadían 30 kilos de carbón por cada tonelada de carbonato. Es esa historia minera la que ahora se puede seguir de cerca.
La visita tiene además un complemento muy particular: el Tren Txikito. Es un tren eléctrico turístico, cien por cien eléctrico, con una autonomía de 100 kilómetros y una velocidad máxima de 27 km/h, que lleva a los visitantes desde el Museo Romano Oiasso hasta el paraje natural de la explotación minera. Los billetes se compran en la web del museo o en su recepción, y el trayecto forma parte del conjunto. El Museo Romano Oiasso, en la calle Eskoleta, es un centro arqueológico que reúne los restos de época romana hallados en la antigua Oiasso y se extiende sobre unas 12 o 15 hectáreas; ofrece visitas guiadas y cuenta con una app interactiva llamada "El destino de Oiasso".
En cuanto a precios, el Tren Txikito a Irugurutzeta cuesta 12 euros en tarifa normal y 9 en reducida, con una tarifa de grupo de 7 euros por persona para un mínimo de diez. El museo, por su parte, se puede visitar por 6,50 euros, con visita guiada por 9 y el combinado con el yacimiento arqueológico de Santa Elena por 13. Los domingos hay una reducción del 50 %, salvo en julio y agosto, y existen tarifas reducidas y bonos familiares. El centro de interpretación, con sus cinco ámbitos y su tecnología, es una parada que encaja bien en una jornada por el Aiako Harria, especialmente si se combina con el museo y el tren.
Fecha de publicación
19 de agosto de 2026
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