
En el Ensanche de Irún hay un sitio que funciona por una razón sencilla: cocina todo al momento y no saca nada congelado. La Canasta es un café bar con terraza soleada y una carta de tapas y pinchos que se prepara en el instante, con una selección de vinos para acompañar. Está en la plaza del Ensanche, en pleno centro, y abre de lunes a domingo en horario amplio, de 10:00 a 23:00, así que encaja tanto para el aperitivo de media mañana como para una cena informal.
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La carta es larga y se mueve entre el tapeo clásico y platos más elaborados. El foie gras a la plancha con salsa de Oporto es el plato estrella, y alrededor giran los risottos cremosos, los mariscos y los pescados. Entre los pinchos más comentados están la tortilla de patata, que muchos describen como una de las mejores que han probado, el pincho de chipirón y el de foie. En la parte de marisco aparecen calamares, langostinos, gambas, pulpo y hasta langosta, con una lubina y un atún que completan la oferta. Para picar hay croquetas, guisantes, tostadas, queso y aperitivos, y para los más decididos, un orzo. Para beber, además del café y el vino, hay un Moschato que recibe elogios específicos.
El ambiente es el de un bar animado, casi con aire de pub, acogedor y apto para el tapeo sin pretensiones. La terraza está bajo sombrillas, lo que la hace agradable en verano, y el local es accesible para sillas de ruedas. Hay asientos al aire libre, se sirve alcohol y se aceptan reservas, y la carta se puede consultar mediante código QR. La valoración general ronda el 3,5 sobre 5 con más de 2.500 reseñas, con GastroRanking situándolo en un 6,92 sobre 10, Google en un 8,4 y Tripadvisor en un 7,8.
No todo es redondo, y las reseñas más recientes dejan claro qué es lo que puede fallar. Las mesas quedan juntas, el servicio es irregular y hay quien ha notado problemas con la limpieza de las copas. Entre las quejas más concretas aparecen un camarero más pendiente del móvil que de las mesas, un viñero con poca paciencia y el hecho de que algunas mesas se reserven para comer, lo que puede dejarte sin sitio si vas sin avisar. Alguien llegó a comentar un cortado descafeinado servido con espuma en lugar de leche, un detalle menor que resume ese servicio a veces impreciso.
Con todo, el punto fuerte sigue siendo la cocina: producto fresco, elaborado al momento y sin congelados, con una tortilla y un pincho de chipirón que repiten muchos clientes. El trato amable, con menciones especiales a Bruno, compensa en buena parte esos deslices del servicio. Si buscas un sitio para tapear en el centro de Irún sin agendarte una cena formal, La Canasta es una opción fiable, con una terraza agradable y una cocina que no toma atajos.