
El Bidasoa Folk ha bajado el telón. El festival transfronterizo de música folk, tradicional y de raíz, organizado por los ayuntamientos de Irun, Hondarribia y Hendaya a través del Consorcio Transfronterizo Bidasoa-Txingudi, cerró el sábado su XXV edición, un cuarto de siglo redondo que se celebró del 21 al 23 de agosto repartido entre las tres ciudades de la Bahía. La jornada final se concentró en Irun, en la plazoleta del Juncal, con una programación dedicada a la música de raíz y a la trikitixa, dos registros muy ligados a la identidad vasca.
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El cierre corrió a cargo de dos propuestas distintas. A las 20:00 h abrió el dúo gallego Caamaño & Ameixeiras, formado por Sabela Caamaño al acordeón cromático y Antía Ameixeiras al violín y la voz, que trabajan la música y el baile de raíz con sonidos contemporáneos. Su primer disco, 'Aire!' (2021), acumuló aquel año el Premio Martín Códax da Música, el primer Premio Folkez Blai y el Premio Opinión da Música de Raíz al disco del año; en octubre de 2023 publicaron 'Quitar o aire', reconocido con el Martín Códax de 2024, y en junio de 2025 recibieron el premio a la mejor canción en gallego de la Academia de la Música española por 'Catro Cousas'. A las 21:00 h tomó el relevo Xabi Aburruzaga, trikitilari y compositor nacido en Portugalete en 1978, considerado una de las voces más innovadoras de la trikitixa contemporánea, que en 2025 presentó 'BASK', su séptimo álbum y un trabajo de creación propia que recoge vivencias recientes y abre nuevas vías para el instrumento.
Esas dos actuaciones pusieron el punto final a un programa que había empezado el 21 de agosto en Hendaya, con la Kospeistar Orkestra recorriendo las calles a las 16:30 h y Seamus & Caoimhe en el Frontón Gaztelu Zahar a las 19:30 h. El 22 el turno fue para Hondarribia, en la Arma Plaza, con Julie Rouault a las 20:30 h y Maria Terremoto y grupo a las 21:30 h. En total, el festival volvió a repartir su elenco entre Irun y Hondarribia, además de los conciertos del viernes en Hendaya, manteniendo esa fórmula de cooperación transfronteriza que pone en valor a los artistas que renuevan la música tradicional de sus territorios. Como siempre, el acceso fue gratuito.
El aniversario también tuvo una parte visual que ya no está disponible: una exposición de los carteles del evento que se pudo visitar gratis en el Centro de Interpretación del Bidasoa, en la avenida Iparralde 63 de Irun, desde el 7 de mayo hasta el propio 23 de agosto. Con esa muestra se cerraba el homenaje al cuarto de siglo del festival, que este año volvió a demostrar que el folk y la trikitixa siguen teniendo sitio en la agenda cultural de la comarca. Queda ahora esperar a ver cómo se plantea la próxima edición después de un aniversario tan cargado de simbolismo.
Fecha de publicación
24 de agosto de 2026