
El 12 de agosto, la playa de s'Arenal, en el paseo marítimo de Sant Antoni, se convirtió en el escenario del Feels Like Eclipse Festival, una cita que combinó un fenómeno astronómico con música electrónica y que, desde entonces, no ha dejado de generar debate. La empresa The Soul Community montó un gran escenario al aire libre con una de las mejores perspectivas de la bahía y de las puestas de sol de la isla, con un aforo máximo de 5.000 personas. El eclipse solar comenzó poco después de las 19:30, alcanzó su máximo aproximadamente una hora más tarde y oscureció el cielo durante algo más de un minuto antes de la puesta de sol. El festival se extendió desde las 16:00 hasta casi medianoche, con un cartel que reunió a Jamie Jones, Franky Rizardo, el dúo Miguelle & Tons y Adrian B2B Alex O.
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El problema no estuvo en el programa, sino en el acceso. La Demarcación de Costas había condicionado la autorización del evento a que fuera gratuito, ya que se celebraba en dominio público. Sin embargo, se vendieron entradas a 45 euros, con rangos que iban de los 35 a los 55 euros e incluían asientos en primera fila, algo que contradecía la normativa. Costas denegó el permiso el 7 de agosto por la voluntad de la promotora de condicionar el acceso; el mismo día del eclipse, la organización presentó una declaración prometiendo acceso libre y gratuito que, en la práctica, no se cumplió. El Ayuntamiento autorizó el evento a las 15:55 horas, declarándolo de interés general junto al Ibiza Global Festival, The Rocky Dessert y la fiesta egipcia de la empresa Van Wyck.
La asociación Salvem Sa Badia de Portmany denunció la privatización de la playa pública y alertó sobre las molestias vecinales, la seguridad y el medio ambiente. La asociación había recopilado testimonios tras el Ibiza Global Festival, celebrado del 3 al 5 de julio, con valores acústicos cercanos a los 90 decibelios en Cala d'en Bou y focos visibles desde Can Tomàs, a cuatro kilómetros, que podrían afectar al virot balear, una especie marina endémica en peligro. Los vecinos también denunciaron residuos como brazaletes, vasos, globos y cristales. El alcalde, Marcos Serra, defendió la concesión del evento por una donación benéfica de 40.000 euros a Cáritas Sant Antoni y 10.000 al Motoclub Formentera i Eivissa.
El expediente ha sido descrito como muy cambiante y con irregularidades: se autorizó por decreto municipal para un aforo de 5.000 personas una hora antes de su inicio, con un informe técnico que lo condicionaba a la autorización de Costas. La concejala de Seguridad Ciudadana, Neus Mateu, confirmó que estuvo en el recinto el día del eclipse. La polémica se suma a la de otros eventos recientes en la zona: el Ibiza Global Festival, gratuito y con un escenario de 25 metros frente al mar; The Rocky Desert, en una cantera abandonada detrás de las instalaciones deportivas de Can Coix, con entradas desde 45 euros; y la fiesta egipcia de Van Wyck, celebrada el 13 de agosto en sa Pedrera de Can Coix con acceso exclusivo por guestlist y un aforo de 350 personas, que también acumuló denuncias por ruido, movilidad y falta de certificados de montaje. Entre el eclipse y las fiestas, el verano en Sant Antoni ha dejado más preguntas administrativas que respuestas.
Fecha de publicación
30 de agosto de 2026