
Hay rincones en Ibiza que no salen en las guías y que, precisamente por eso, merecen la pena. Uno de ellos es Cala Atlantis, cuyo nombre real es Sa Pedrera de Cala d'Hort, una antigua cantera de piedra arenisca situada en la costa suroeste, dentro de la Reserva Natural de Cala d'Hort, a unos siete kilómetros de Sant Josep de Sa Talaia y en la pedanía de Es Cubells. Lo que hoy es un refugio tranquilo fue, desde el siglo XVI, una cantera de la que salían los bloques de marés que se llevaban por mar hasta Dalt Vila y Sant Antoni para levantar las murallas renacentistas y el castillo de Ibiza, ambos Patrimonio de la Humanidad.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Ibiza y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El nombre 'Atlantis' se lo pusieron las comunidades hippies en las décadas de los sesenta y los setenta, fascinadas por las formas geométricas de la roca y la cercanía de Es Vedrà. Eligieron el lugar como espacio de culto y refugio, y usaron la cueva del acantilado para reunirse; el mito de la civilización desaparecida bajo el mar sirvió de inspiración para el bautismo. De aquella etapa quedan talladas en la piedra figuras budas, deidades de la cosmogonía hindú, peces y símbolos de paz. El resultado es un laberinto de roca recortada en líneas, superficies planas, escalones simétricos y cavidades que, cuando sube la marea, tiñen el agua de un verde esmeralda que vira al turquesa en las piscinas naturales de poca profundidad. En el fondo del barranco se encuentran altares y ofrendas en pequeñas cuevas, y el fondo marino, predominantemente arenoso, deja ver salpas, castañuelas, pulpos y halcones, aunque las medusas son habituales.
Frente a la cala se alza Es Vedrà, la roca con forma de pirámide de casi 400 metros, junto a su hermana pequeña, Es Vedranell, a unos 200 metros. Ambos islotes forman parte de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves y, aunque subir a Es Vedrà está prohibido sin un permiso especial, se puede rodear en barco. La visita no está completa sin la Torre des Savinar, también conocida como Torre del Pirata o Torre des Cap des Jueu, una torre artillera de 1756 que nunca llegó a albergar cañones y sirvió como atalaya; es la única que conserva su puerta original en la entrada superior, accesible por una rampa. El apodo se lo puso Vicente Blasco Ibáñez en su novela 'Los muertos mandan'.
Llegar no es sencillo y ahí reside parte del atractivo: no se accede en coche, hay que bajar a pie por el acantilado. Desde Sant Josep se toma la carretera de Es Cubells y, unos cinco kilómetros antes del pueblo, se desvía hacia Cala d'Hort; tras una curva y una larga recta cuesta abajo, se aparca en un camino de tierra y se sigue el sendero bordeando el promontorio donde está la torre, hasta descender por un barranco de arena muy empinado. El descenso puede llevar entre veinte minutos y una hora, y la subida es más dura. Conviene dedicarle la jornada entera, evitar las horas centrales por la falta de sombra y llevar calzado con buen agarre, al menos dos litros de agua por persona, protector solar y comida ligera. En 2026 la recomendación es clara: no dejar rastro, no pintar sobre las rocas ni dañar las esculturas hippies, usar protectores biodegradables y no llevarse piedras. Es un rincón exigente y sin servicios, pero con una recompensa a la altura.
Fecha de publicación
17 de agosto de 2026
Más información