
Huesca tiene una cocina muy marcada por la tierra, con sus carnes, embutidos, quesos y vinos, así que un restaurante peruano en pleno centro no desentona tanto como parece. OLLUKO Gastro Perú Fusión, en la calle Artiga, 9, es el proyecto del chef peruano Jaime Quintanilla, que llegó a la capital altoaragonesa después de pasar por Gerona y Cantabria. Él mismo ha descrito Huesca como una ciudad acogedora, con historia y con muchos establecimientos hosteleros de referencia, y ahí es donde decidió abrir su propuesta.
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La carta se divide en dos bloques. Los platos fríos son los que llevan el peso del ceviche y el tiradito: hay tiradito de salmón con leche de tigre de maracuyá y ají amarillo acompañado de chalaquita de algas, ceviche Nikkei con atún, sésamo, jengibre, ají limo y kyuri en salsa nikkei, tataki de atún con salsa de tamarindo y criolla, y una causa prensada con ají amarillo rellena de pollo, aguacate, wasabi y salsa de botija, decorada con huevo de codorniz. Para picar, los tequeños de harina de trigo rellenos de carne de ternera y cebolla en salsa oriental se sirven con crema de aguacate.
En la parte caliente y de wok manda el lomo saltado, uno de los platos más populares de Perú junto con la causa limeña y muy extendido por Latinoamérica. Se elabora con lomo fino, un corte magro que en Chile llaman filete, en Argentina lomo, en Reino Unido filet y en Estados Unidos tenderloin, y se acompaña con papas fritas y arroz, que en la versión peruana se prepara con un toque de ajo. Junto al lomo saltado conviven los mini pulpitos en salsa anticuchera con patatas cóctel al chimichurri de ají amarillo y unos tagliatelle que puedes pedir en salsa huancaína o en salsa verde.
Sobre el lomo saltado hay mucha tela que cortar, porque las recetas varían según quién las prepare. La base suele llevar aceite vegetal, lomo fino, cebolla, tomate, ají amarillo, cebollín, cilantro, salsa de soja o de ostra y vinagre de vino blanco, de manzana o de jerez, y algunas versiones añaden pisco peruano para flambar o salsa de pescado. La guarnición, en cambio, es casi sagrada: arroz blanco y patatas fritas. Las técnicas van desde saltear la carne a fuego muy alto en el wok hasta marinados previos, con estilos que van en la línea de lo que propone Gastón Acurio.
En GastroRanking, OLLUKO acumula una valoración de 8,0 sobre 783 opiniones, y las reseñas recientes muestran las dos caras del sitio. Una del 20 de enero de 2026 critica el precio y la saciedad —«Salimos a 90 euros dos personas y NOS QUEDAMOS CON HAMBRE... en la cena!»— y lo califica de «ESTAFA» y «extremadamente sobrevalorado». Otra, del 5 de enero del mismo año, elogia la comida, destaca el ceviche Ollukano y pone el acento en un personal atento y un local agradable.
Los horarios conviene tenerlos claros antes de ir, porque cambian según el día: lunes, miércoles, jueves y domingo abre de 12:00 a 18:00; viernes y sábado, de 12:00 a 17:00 y luego de 19:00 a 22:00; y los martes cierra por descanso semanal.