
Hay noticias que no se cuentan en un solo día, y la de la Cueva de Chaves es una de ellas. El pasado 20 de agosto, casi veinte años después de que el yacimiento quedara destrozado, se recuperaron más de 500 restos arqueológicos neolíticos. La jornada la dirigió la Universidad de Zaragoza, con el arqueólogo y profesor Rafael Domingo al frente y una veintena de voluntarios —cinco por cada una de las cuatro asociaciones implicadas: Apudepa, Ecologistas en Acción Huesca, la Asociación Valle de la Gloria de Casbas y la Plataforma para la Defensa del Patrimonio de Huesca—, que se dedicaron a recoger materiales dispersos por el terreno.
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Lo recuperado tiene entre 7.000 y 7.500 años: fragmentos de fauna doméstica —ovejas, cabras y cerdos—, cerámicas decoradas y herramientas de sílex. Hay que ponerlo en contexto, porque el valor científico es limitado: al estar los restos sueltos, se ha perdido el contexto original, que es lo que permite reconstruir cómo vivía aquella gente. Por eso, antes de llegar al público, las piezas pasarán por los laboratorios de la Universidad de Zaragoza para ser lavadas, clasificadas, catalogadas e inventariadas, y después se entregarán a Patrimonio para su depósito en el Museo de Huesca.
Para entender la magnitud del asunto conviene recordar qué es la Cueva de Chaves. Está en el despoblado de Bastarás, en el municipio de Casbas de Huesca, en pleno Prepirineo central, y es uno de los yacimientos neolíticos más importantes de la Península Ibérica, con unos 3.300 metros cuadrados y ocupaciones que arrancan hace 15.000 años, en el Magdaleniense, y llegan hasta el Neolítico. Formó parte del conjunto del Arte rupestre del arco mediterráneo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. Las excavaciones sistemáticas se hicieron entre 1984 y 2007 bajo la dirección de Vicente Baldellou, que también dirigió el Museo de Huesca durante cuarenta años, y entre 1984 y 1998 se le unió la catedrática de Prehistoria Pilar Utrilla, centrada en los niveles paleolíticos. A pesar de todo, solo se excavaron 104 metros cuadrados frente a los 3.000 de ocupación neolítica.
En 2007, la maquinaria pesada arrasó el 90% del yacimiento y extrajo 2.247 metros cúbicos de sedimentos, destruyendo gran parte del campamento neolítico. Solo se conservaron depósitos en las zonas marginales donde la maquinaria no pudo entrar. El caso acabó en los juzgados: Victorino Alonso García fue condenado en noviembre de 2016 a dos años y seis meses de prisión y a abonar 25.490.805 euros de indemnización al Gobierno de Aragón por un delito contra el patrimonio histórico, condena que la Audiencia Provincial confirmó en 2018 reduciendo la pena de cárcel en seis meses, con la empresa Fimbas S.A. como responsable civil subsidiaria. El 20 de septiembre de 2024, el Juzgado de lo Penal número 1 de Huesca autorizó de forma urgente el acceso al yacimiento para continuar las investigaciones y las jornadas de puertas abiertas.
Cuando los restos recuperados lleguen al Museo de Huesca, en la Plaza de la Universidad, se incorporarán a su sección de Arqueología, concretamente al itinerario 'Mundo funerario', bajo el título 'Neolítico: El enterramiento de la cueva de Chaves'. El museo abrió el 29 de junio de 1873 y se puede visitar gratis de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00, y los domingos de 10:00 a 14:00, con los lunes y varias fechas festivas cerrados.
Fecha de publicación
23 de agosto de 2026
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