
Huesca tiene ahora una Boca de la Verdad propia, y no es una copia cualquiera. Se trata de una reproducción en cemento de una pieza iberorromana que forma parte del patrimonio de la ciudad, instalada en la esquina de la calle Las Cortes con la plaza de Urriés, en pleno casco histórico. La original, una cabeza tallada en arenisca beige que se conserva en el Museo de Huesca, en la plaza de la Universidad, data de entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C. y se halló en el entorno de la actual plaza López Allué. Representa un rostro masculino, aunque también se interpreta como una gorgona, y su boca tiene una abertura por la que probablemente manaba agua, ya que formaba parte de una fuente de época iberorromana. La leyenda que la acompaña es la misma que la hizo famosa: quien miente pierde la mano al introducirla en su boca, y el cine la inmortalizó en 'Vacaciones en Roma', con Gregory Peck gastándole una broma a Audrey Hepburn.
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Llevar la pieza al espacio público ha sido un proceso largo. La propuesta partió de la asociación Osce Biella, que la presentó ante el Consejo Ciudadano, y se ha financiado a través de los presupuestos participativos municipales de 2024, 2025 y 2026, repartida en tres fases. La primera, en 2024, se centró en la reproducción de la pieza original mediante escaneado e impresión 3D, con la elaboración de un molde de silicona y la posterior copia en cemento. La segunda, en 2025, trajo la fabricación del pedestal de hormigón y la incorporación de los elementos informativos, una parte del proyecto que se aprobó por unanimidad en el Consejo Ciudadano del 11 de junio de ese año. Y la tercera, ya en 2026, ha cubierto la memoria técnica y los trabajos de instalación en su emplazamiento definitivo.
La colocación corre a cargo del personal de Servicios Generales del Ayuntamiento de Huesca, y el coste total de la actuación asciende a 11.591,30 euros, que incluyen la reproducción de la pieza, el molde para los elementos informativos, el pedestal de hormigón y la memoria técnica. Las cifras concretas ayudan a hacerse una idea del tamaño del asunto: la réplica mide aproximadamente 60 centímetros de anchura, 49 de altura y 27 de profundidad, y pesa 120 kilos; se asienta sobre un pedestal de hormigón de 1,30 metros de altura, 70 de anchura y 50 de profundidad. Para que el resultado fuera fiel se recurrió al escaneado y a la impresión 3D, con ese molde de silicona que permitió verter la escultura en cemento.
Lo interesante es que ahora se puede ver en la calle algo que antes solo estaba guardado en el museo. La pieza original sigue en su vitrina, pero esta reproducción recupera para el espacio público una parte del pasado de la ciudad y se convierte en un plan cultural gratuito y original para descubrir paseando por el centro. Con la réplica ya instalada, Huesca suma un detalle curioso a su casco histórico, uno que mezcla arqueología, leyenda y un poco de cine.
Fecha de publicación
23 de octubre de 2026
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