
L'Hospitalet de Llobregat tiene un nombre que explica bastante: significa «pequeño hospital», por el hospital de pobres que la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén levantó a finales del siglo XII junto a lo que hoy es la Plaza del Ayuntamiento. A partir de ahí se puede armar un recorrido en un día por una ciudad que se divide geológicamente en dos mitades, el Samontá al norte y La Marina al sur, y que esconde mucho más patrimonio del que se suele notar al pasar.
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El punto de partida lógico es la Vila Vella, el centro histórico, con su Plaza de la Vila, la Iglesia de Santa Maria del siglo XII y la Casa de la Vila del XVIII. A un paso está la calle Xipreret, que conserva el carácter de las edificaciones tradicionales: la casa Espanya, l'Harmonía —un casal renacentista que hoy forma parte del Museo de L'Hospitalet—, Can Riera, una masía del siglo XVII, la casa Finestrals Gòtics, la Talaia, una torre de defensa del siglo XVI, y Ca n'Oliver. En la parte baja de esa misma calle, la Plaza de Josep Bordonau i Balaguer reúne la Atalaya, La Armonía y un lavadero antiguo. La capilla más antigua de la ciudad es Santa Eulàlia de Provençana, consagrada en 1101. La Plaza del Ayuntamiento, por su parte, preside el edificio municipal construido a finales del XIX gracias al testamento de Rossend Arús.
Otro capítulo es la Plaza del Repartidor, espacio emblemático surgido a finales del XIX por donde llegaba el agua potable desde una mina d'Esplugues. Allí están el edificio de Correos, uno de los mejores ejemplos novecentistas, inaugurado en 1927 por la Reina y hoy escuela de hostelería, y el chalet Ysern, comisaría de policía de estilo racionalista. Los dos los firmó Ramon Puig i Gairalt (1886-1937), arquitecto municipal entre 1912 y 1937 y figura del grupo de renovadores catalanes, cuyo Plan de Ensanche y Reforma Interior de 1926 buscaba una ciudad obrera jardín de espíritu novecentista y clasicismo mediterráneo. El Plan de Protección del Patrimonio Arquitectónico cataloga 110 elementos del municipio.
El contraste llega en el distrito de Gran Vía, donde se concentran obras de arquitectos ganadores del Premio Pritzker: la Ciutat de la Justicia de David Chipperfield (Pritzker 2023), que unificó diecisiete sedes judiciales; el edificio de oficinas de la Plaza de Europa, 31, de RCR de Olot (Pritzker 2017); el Hotel Porta Fira de Toyo Ito, terminado en 2010 con 113 metros y 26 plantas, el rascacielos más alto del municipio; la Torre Realia, también de Toyo Ito; el Renaissance Barcelona Fira de Jean Nouvel (Pritzker 2008) y el Hyatt Regency de Richard Rogers (Pritzker 2007). A las afueras, junto al aeropuerto, se alza la Fira Gran Vía, también de Toyo Ito, uno de los recintos feriales más grandes de Europa.
Para rematar, el Museo de L'Hospitalet ocupa tres sedes alineadas en el eje de la calle Xipreret —Casa España, La Armonía y Can Riera— y abre de martes a viernes de 17:00 a 20:00 y sábados y domingos de 11:00 a 14:00, con lunes y festivos cerrados. Entre sus exposiciones temporales están «Dona a pagès. Ser dona a l'Hospitalet agrari», sobre las mujeres campesinas, hasta el 31 de octubre; «Infermeres», historia de la enfermería, hasta el 25 de octubre; y «Gestar y habitar», sobre vivienda social en Barcelona, hasta el 15 de noviembre. El 17 de septiembre se inaugura en L'Harmonia «El pols de la Ciutat. 2022, la transición hacia la normalidad», de Teresa Canturri, y el 6 de octubre llega «Color forma ... i volum», con los elementos artísticos salvados de la iglesia de Santa Eulàlia de Mérida, derribada en 1936.
Fecha de publicación
13 de septiembre de 2026
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