
Hay sitios que forman parte del paisaje de una ciudad sin que uno se dé cuenta, y La Chata es uno de ellos en Guadalajara. Fundado en 1942, el restaurante lleva más de ochenta años sirviendo cocina jalisciense, esa que la UNESCO reconoció en 2010 como Patrimonio Cultural Inmaterial y que se resume en birria, tortas ahogadas, pozole rojo, carnes en su jugo y tacos al vapor. La matriz está en la avenida Ramón Corona 126, en el centro, y abre de lunes a domingo, en horario amplio, con una segunda sucursal en Providencia, sobre la avenida Terranova.
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Lo primero que notas es que no es un sitio para ir con prisa. Las reseñas más recientes hablan de esperar mesa, pero también de que vale la pena: «vale la pena la espera», «magnífico ambiente familiar» o «sí vale la pena comer tus antojitos sin remordimientos». Incluso hay quien cuenta que te reciben con una cerveza en la entrada mientras esperas. El personal se describe como amable, atento y eficiente, y el servicio es rápido una vez que estás sentado. El local acepta tarjetas, tiene wifi, admite reservas, ofrece comida para llevar y a domicilio, es accesible para sillas de ruedas y cuenta con televisión y música en vivo; no tiene asientos al aire libre, pero hay estacionamiento a unos veinte metros, en el Estacionamiento Corona.
La carta es extensa y se mueve en un rango de precios cómodo, con la mayoría de los platos por debajo de los 10 euros. Para empezar, el queso fundido natural cuesta 10 euros y con chorizo o champiñones sube a 11; las quesadillas (tres piezas) rondan los 9 o 10 euros según el relleno; y las manitas en escabeche están en 9 euros. La torta ahogada, casi un símbolo aquí, cuesta 6 euros, y los tacos surtidos (cuatro piezas de requesón, frijoles, papa y picadillo) otros 6.
Como plato fuerte, el Platillo Jalisciense es el más completo y el más caro: un cuarto de pollo frito, un sope, una enchilada, una flauta, papas fritas y ensalada verde por 12 euros. El pollo con mole cuesta 11, los chiles rellenos 10, y el pozole blanco se mueve entre los 8 y los 10 euros según la cantidad de carne. Las flautas de pollo o carne (cuatro piezas) cuestan 11 euros, y las enchiladas suizas (tres) otros 10. Para beber hay aguas frescas, jugos naturales, licuados, malteadas y una carta de cervezas y cócteles que incluye la Cazuela La Chata, por 7 euros.
En resumen, La Chata es un clásico vivo. No es un sitio de moda, sino un restaurante que ha sabido mantener su lugar en Guadalajara durante décadas, con dos direcciones en las que elegir según te pille mejor el centro o Providencia, y una carta que da para desayunar, comer o cenar casi cualquier día de la semana. Si buscas cocina jalisciense sin pretensiones y con historia, es una parada segura.
Fecha de publicación
10 de septiembre de 2026
Sitio Web
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Cómo llegarTeléfono
+52 33 3613 0588