
El Cementerio Municipal de Guadalajara tiene un nuevo integrante en su inventario protegido. El 24 de julio, la Junta de Gobierno Local aprobó por unanimidad incorporar al patrimonio municipal el Panteón de Francisco Cuesta, situado en el Patio de Santa Ana, y asumir su conservación íntegra como Bien de Interés Patrimonial. Con este paso, el Ayuntamiento extinguió el derecho funerario sobre el panteón de la Fundación Cuesta y lo destinó exclusivamente a fines de protección y conservación.
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El monumento es uno de los conjuntos escultóricos más sobresalientes del cementerio. El proyecto es del arquitecto municipal Ramón Cura, fechado en 1912 y ejecutado hacia 1913, y su grupo escultórico, tallado en mármol blanco, representa a tres figuras atravesando un umbral guiadas por la Muerte, una alegoría clásica del tránsito al más allá. Está concebido para contemplarse desde distintos ángulos, con un dominio del escorzo y el uso de la técnica del paño mojado. Durante años se atribuyó la autoría a Manuel Garnelo, pero la revisión de la documentación apunta hoy al escultor José Garnelo y Alda (1866-1944), nacido en Enguera y fallecido en Montilla, que fue subdirector del Museo del Prado y director de la Academia Española de Roma, y que recibió la Medalla de Oro de la Exposición Universal de Chicago en 1893. El conjunto recibe cada año visitas de colegios profesionales de arquitectura.
El panteón ya figuraba entre los elementos protegidos del expediente de declaración de Bien de Interés Patrimonial de los patios de Nuestra Señora de la Antigua, Nuestra Señora de la Soledad y Santa Ana, incoado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en 2017 y resuelto favorablemente en mayo de 2018. El nombre corresponde a Francisco Cuesta, uno de los principales maestros de obras y contratistas de la Guadalajara de finales del siglo XIX y principios del XX, constructor y promotor de proyectos de arquitectos como el propio Ramón Cura, Velázquez Bosco o Antonio Vázquez de Figueroa, cuya actividad fue decisiva en la transformación urbana del ensanche entre 1890 y 1925. Se le describe como una persona retraída y de escasa proyección social y política, que dejó en testamento una parte sustancial de su patrimonio para dotar de estructuras de beneficencia a la ciudad, motivo por el que una calle del casco urbano lleva su nombre.
El cementerio, en la calle Dos de Mayo, se inauguró en 1840 tras la prohibición de inhumaciones en los templos y cuenta con siete patios, de los cuales los cuatro primeros están protegidos por la Ley de Patrimonio Histórico de 1986. En marzo de 2023, el Ayuntamiento inauguró la musealización de su patrimonio, con un centro de interpretación en el edificio de las antiguas viviendas y circuitos de rutas turísticas y culturales, tras una inversión superior a los 130.000 euros. Con la incorporación del Panteón de Cuesta, el recinto suma una pieza escultórica más a su catálogo visitable.
Fecha de publicación
26 de julio de 2026
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