Ayer Fuentenovilla volvió a ponerse el traje de caballero. El municipio guadalarejense celebró su Mercado Medieval, una cita que va más allá del disfraz y que tiene su explicación en los papeles: en 1176 el rey Alfonso VIII donó la localidad a la Orden de Calatrava, y desde entonces el pueblo forma parte de la encomienda de Zorita. Esa herencia se lee hasta en el escudo municipal, que luce la cruz calatrava.
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La jornada se concentró en la Plaza Mayor y en las calles del centro histórico, justo delante de la iglesia del siglo XVI y de la picota, y se extendió desde las 11:30 hasta bien entrada la noche. El acceso fue gratuito, aunque las plazas del mercado eran limitadas y el Ayuntamiento pidió a artesanos y mercaderes que se inscribieran con antelación. El programa abrió con un pasacalles inaugural con autoridades, séquito, músicos y guardia personal, y el pregón que dio el pistoletazo de salida.
La mañana estuvo pensada para el público más pequeño. A las 12:00 hubo un taller infantil de tiaras, a las 12:30 una batalla participativa con catapultas a tamaño real y espadas de gomaespuma, y a las 13:00 el cuentacuentos 'La Reconquista'. A las 13:30 llegó otro pasacalles con músicos y bailarinas, acompañado de un taller de danza del vientre con música en directo. La tarde cambió el registro: entre las 18:00 y las 20:00 se montó en los soportales de la iglesia una exhibición de aves rapaces y mamíferos, y a las 18:30 volvió el pasacalles, esta vez con juglares entre los músicos y las bailarinas.
El tramo final fue el más movido. A las 19:30 se repitió la batalla participativa, ya con máquinas de asedio; a las 20:00, el aula medioambiental; a las 20:30, la búsqueda del tesoro 'El tesoro de los Godos'; y a las 21:00, el teatro de títeres. El cierre llegó a las 22:00 con un gran pasacalles y un espectáculo de fuego con música en vivo, combates con espadas de fuego, malabares, magia y una representación de los espíritus del bosque. Durante todo el día funcionaron en paralelo el campamento medieval, las exposiciones de armas e instrumentos quirúrgicos de la época, los talleres participativos y las actividades de educación medioambiental.
El escenario no era menor. La picota, un rollo jurisdiccional levantado en la segunda mitad del siglo XVI, preside la Plaza Mayor junto al Ayuntamiento y su torre del reloj, las antiguas casas blasonadas, la iglesia parroquial de la Virgen María y la Fuente de Abajo. La alcaldesa Montserrat Rivas y el concejal de Festejos, Jorge del Moral, animaron a participar en una edición que, una vez más, recordó por qué Fuentenovilla lleva la Edad Media en el escudo. Si te lo perdiste, toca esperar a la próxima convocatoria, porque el mercado es el eje sobre el que gira toda la fiesta.
Fecha de publicación
30 de agosto de 2026