El lunes 24 de agosto de 2026, más de 300 descendientes, familiares y amigos volvieron a reunirse en Alcorlo para celebrar San Bartolomé. La fecha se mantiene fija cada año, aunque esta vez cayó en jornada laborable. La convocatoria recupera una fiesta patronal que había desaparecido durante más de cuatro décadas, desde que el antiguo pueblo de La Toba quedó bajo las aguas del embalse de Alcorlo en enero de 1982.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Guadalajara y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La jornada arrancó con una misa en honor al patrón y una procesión alrededor de la ermita y del cementerio conmemorativo. Después llegó la parte más compartida del día: una paella campestre y varias horas de conversación entre personas vinculadas al antiguo municipio. Una charanga acompañó el encuentro y animó a muchos asistentes a bailar. La organización corrió a cargo de la Asociación de Hijos y Amigos de Alcorlo, junto al Ayuntamiento de La Toba. La entidad, creada en 2004, cuenta actualmente con 129 socios y trabaja para conservar las tradiciones, cuidar la ermita y mantener el contacto entre las familias y las nuevas generaciones.
La ermita actual es uno de los principales puntos de memoria de Alcorlo. Fue construida en 1988, después del desalojo, para que las celebraciones religiosas pudieran continuar cuando la antigua ermita quedó inundada. En su interior se conservan imágenes que estaban en el pueblo antes de 1982, entre ellas la de San Bartolomé, además de San Isidro, San Antonio, varias vírgenes y un Cristo Yacente. También hay mapas antiguos de Alcorlo, fotografías aéreas tomadas durante la llegada del agua y un pendón recuperado. Junto al edificio se encuentra el cementerio conmemorativo, levantado alrededor de 1988 y destinado a conservar cruces, losas y recuerdos del antiguo camposanto.
La historia del lugar va mucho más atrás que el embalse. Alcorlo aparece citado en documentos de la primera mitad del siglo XII y tuvo una etapa de relevancia durante el siglo XV. En 1845 contaba con 38 vecinos y 161 habitantes, mientras que hacia 1962 se calculaba que reunía entre 400 y 500 personas. Su patrimonio incluía el castillo de Corlo, la torre medieval de La Torrecilla y el puente romano conocido como Puente de San Andrés. La iglesia, dedicada primero a San Salvador y después a la Transfiguración del Señor, fue trasladada piedra a piedra a Azuqueca de Henares en 1988.
La celebración de 2026 recupera una tradición concreta, pero también vuelve a reunir a quienes mantienen el vínculo con un pueblo que dejó de existir físicamente. El embalse conserva bajo sus aguas buena parte de aquel paisaje; en la colina, la ermita, el cementerio y las imágenes religiosas siguen ofreciendo un lugar para recordar y celebrar cada 24 de agosto.
Fecha de publicación
27 de agosto de 2026
Más información