
Hay edificios que pasan desapercibidos por lo cotidiano que resulta su uso, y el Ayuntamiento de Granollers es uno de ellos. Ocupa la Plaça de la Porxada, 6, en pleno núcleo antiguo, y tiene el título de ser el ayuntamiento más antiguo de Cataluña, con orígenes que se remontan al siglo XIII. Está catalogado como Bien Cultural de Intertil Local y protegido desde 1985, así que no es un edificio cualquiera.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Granollers y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo que hoy vemos es el resultado de varias capas. El edificio actual se levantó sobre una antigua construcción medieval que estaba dentro del recinto amurallado y que antes perteneció a la familia Uyà. A finales del siglo XVI, la antigua Casa de la Villa estaba en tan mal estado que se impulsó una restauración y, entre 1581 y 1582, se construyó una nueva. La fisonomía que reconocemos hoy llegó más tarde: entre 1902 y 1904, el arquitecto municipal Simó Cordomí i Carrera lo reformó por completo y le dio ese carácter neogótico. Le añadió un balcón-galería con arcos de perfil sinuoso sostenidos por columnas helicoidales, barandilla de tracería y una losa apoyada en ménsulas. Las esculturas y figuras de la fachada, con animales y elementos vegetales, son obra de Josep M. Barnadas, y la forja salió de Can Guidons, aquí mismo en Granollers. Por dentro hay planta baja, dos plantas piso y cubierta de teja a dos vertientes; por fuera, sillares abajo con arcos apuntados en los portales y estuco con aparejo de ladrillo arriba. En la parte norte destaca una torre octogonal con reloj, y en el otro extremo, un pináculo sostenido por una figura femenina. Todo lo corona un gran alero con cartelas de cerámica.
El edificio también guarda la historia convulsa de la ciudad. En enero de 1875, durante la Tercera Guerra Carlista, unos 3.000 carlistas al mando de Rafael Tristán saquearon la villa, destruyeron fortificaciones, el archivo municipal y el Registro Civil, y secuestraron al alcalde Pere Maspons y a 34 vecinos, que fueron liberados tras pagar un rescate de 175.000 pesetas. En octubre de 1934 sufrió daños por metralla durante los hechos de octubre, y el 31 de mayo de 1938, durante la Guerra Civil, Granollers soportó un bombardeo devastador que en menos de un minuto lanzó unas sesenta bombas.
Justo delante está La Porxada, el monumento más emblemático de la ciudad y uno de los mejores ejemplos del Renacimiento catalán. Se construyó entre 1586 y 1587 por el maestro de obras Bartomeu Brufalt, por encargo del Consejo de la Villa, y se declaró monumento en 2006. Es rectangular, con quince columnas dóricas que sostienen una estructura de madera de cuatro vertientes con tejas esmaltadas en verde en las aristas; su diseño recuerda al Partenón de Atenas. En realidad nació como lonja de grano para proteger el trigo de la lluvia, y en 1872 se cerró con una reja metálica y se instalaron puestos comerciales. Tras los bombardeos de 1938 se reconstruyó en 1939 eliminando las rejas y los puestos, recuperando su aspecto original, y la Diputación de Barcelona la restauró entre 1985 y 1986. En la esquina suroeste, frente al ayuntamiento, queda la Pedra de l'Encant, un bloque de gres rojizo vinculado a las antiguas subastas de grano.
Fecha de publicación
23 de julio de 2026
Más información