
Hay tesoros que pasan casi toda su vida guardados, y la Capilla Real de Granada acaba de poner algunos de ellos sobre la mesa. Con motivo de Todos los Santos, el conjunto abre al público una selección de joyas y objetos personales de Isabel la Católica que normalmente permanecen bajo llave en el tesoro, una oportunidad poco habitual para ver de cerca piezas que forman parte del inventario más reservado del templo.
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Para situarse, la Capilla Real es uno de esos sitios que uno ve desde fuera y no siempre se para a mirar con calma. Fue fundada por Real Cédula de los Reyes Católicos el 13 de septiembre de 1504 y se construyó entre 1505 y 1517, en un gótico tardío que algunos llaman isabelino o protorrenacimiento, con esculturas barrocas añadidas después. El conjunto reúne iglesia, sacristía y una lonja de acceso levantada en 1518 que hoy hace de entrada, y todo el edificio está encajonado entre la Catedral, la antigua Lonja y la iglesia del Sagrario, de modo que solo enseña una fachada al exterior.
Lo que más impresiona está en el centro del crucero: los sepulcros de los Reyes Católicos, obra del escultor florentino Domenico Fancelli, terminada en 1517. Es un monumento de mármol de Carrara en forma de troncopiramidal, con el Rey en armadura completa y las manos sobre su espada, y la Reina ataviada con sencillez y las manos superpuestas. A los pies descansan dos pequeños leones echados. Los lados de la cama sepulcral se organizan en cuatro tondos —el bautismo de Cristo, la Resurrección, San Jorge y el dragón y Santiago— flanqueados por hornacinas con imágenes sedentes de los doce apóstoles, y en las esquinas de la cornisa aparecen San Gregorio, San Ambrosio, San Jerónimo y San Agustín. En la cartilla se lee el epitafio: «Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, marido y esposa unánimes, llamados los Católicos, están encerrados en este túmulo de mármol». Junto a ellos se erige el sepulcro de Felipe I el Hermoso y Juana la Loca, obra de Bartolomé Ordóñez, con Don Felipe luciendo armadura, dalmática bordada con los blasones de Austria, Borgoña, Flandes y los reinos hispánicos, manto con cuello de armiño y el collar del Toisón de Oro.
En la cripta subterránea, sobre féretros de plomo, reposan los restos de los Reyes Católicos, de su hija Juana I, de su esposo Felipe I, del pequeño príncipe Miguel y de la emperatriz Isabel. Los cuerpos de los Reyes Católicos no llegaron a la Capilla hasta el 10 de noviembre de 1521, por orden del emperador Carlos I, tras haber estado provisionalmente en el Convento de San Francisco de la Alhambra.
La Sacristía-Museo es donde se guarda el resto del tesoro, con pintura flamenca, italiana y española. Entre las piezas se encuentran una corona y un cetro de plata sobredorada de estilo gótico, el cofre o arqueta de la Reina, un espejo renacentista convertido después en custodia y un relicario gótico flamígero destinado a contener el Lignum Crucis. También se conserva la espada ceremonial de Fernando el Católico, obra de taller italiano, probablemente florentino, y el Misal que pintó Francisco Flores en 1496, el único resto que permaneció en la Capilla de la biblioteca que Isabel legó y que Felipe II trasladó a Simancas y al Escorial en 1591. En pintura destacan el Tríptico de la Pasión de Dieric Bouts, recientemente restaurado en Bruselas, el Retablo de la Virgen de Rogier Van der Weyden y la Oración del Huerto atribuida a Botticelli, el único cuadro del maestro de temática religiosa en España.
La Capilla está en la calle Oficios, junto a la Catedral, y abre todos los días excepto Viernes Santo, 25 de diciembre y 1 de enero, de lunes a sábado de 10:15 a 18:30 y los domingos de 11:00 a 18:30. La entrada individual cuesta 5 euros, 3,5 para estudiantes y es gratuita para menores de 12 años.
Fecha de publicación
28 de octubre de 2026
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