
El Sacromonte no es solo el barrio de las cuevas y las zambras, y durante agosto se lo toma muy en serio. El Museo Cuevas del Sacromonte, con el patrocinio de la Fundación Unicaja, ha convertido el barrio en un «laboratorio cultural» dentro del plan Territorio Sacromonte, que llena las cuevas de talleres, música y exposiciones. La inauguración será el lunes 24 de agosto en el mirador del museo, con una escucha contemplativa de Omega, el disco de Enrique Morente y Lagartija Nick, presentada por Antonio Arias.
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El cine tiene un papel protagonista. Se proyectará Ciudad sin sueño, la ópera prima de Guillermo Galoe, en tres sesiones oficiales de miércoles a viernes en el museo, siempre a las 22:00, con una selección de cerca de 4.000 trabajos llegados de más de cien países. Cada noche se cierra con conciertos en directo de bandas como Punk Buró, Hombre Garabato y Elsa Bhör. A esto se suman las «Cápsulas de Arte», con el baile flamenco de Niño Bembón de Gabriel López, el concierto del Coro Rock Granada en los patios exteriores de la Casa del Chapiz, el circo aéreo de Silvia Selva y las sesiones de DJ de A. Riazzo. Y para quien busque algo más íntimo, los «Refugios Sonoros» en el Aljibe del Jardín del Hamman acogen microespectáculos para apenas doce personas por pase, como Cedazos, el concierto e instalación audiovisual de Dani Molina.
El programa se sale del museo y se reparte por el barrio y sus alrededores: paseos naturales para conocer la fauna ornitológica de la mano del catedrático Juan Gabriel Martínez (UGR), visitas guiadas a la Fábrica de Fajalauza, el pase de Ciudad sin sueño en el Centro Penitenciario de Albolote dentro de la sección «Luz de Vano», y las propuestas artísticas Grabados y Micromonte en Molino en centros educativos de la Zona Norte. Todo esto gira en torno al Museo Cuevas del Sacromonte, el Centro de Interpretación del Valle del Darro, un centro etnográfico y medioambiental en el Barranco de los Negros que recrea la vida en las cuevas y los oficios tradicionales —cestería, fragua, cerámica y telar— con once cuevas originales conservadas, una cueva-casa, una cueva-establo y una cueva-cocina que evocan la vida cotidiana de la comunidad gitana asentada en la zona desde el siglo XV. Hay una sección dedicada a la historia del flamenco desde sus orígenes, con películas de niños aprendiendo a bailar, y el museo ofrece información sobre el trogloditismo y la arquitectura de cuevas, que mantienen una temperatura fresca natural y están encaladas. Desde allí se ven la Alhambra y el valle del Darro, y hay una audioguía gratuita del barrio y del museo accesible por códigos QR. La entrada cuesta 5 euros para adultos, el acceso se hace subiendo una cuesta con escaleras de piedra no apta para personas con problemas de movilidad y no hay aparcamiento en el recinto; se llega a pie desde el centro en unos 30 minutos cuesta arriba o en autobús con las líneas C34 o 34. Dentro hay un pequeño bar con bebidas y snacks y servicios.
Para quien quiera completar el plan con el Sacromonte más tradicional, el barrio conserva sus tablaos en cueva, como Los Tarantos, La Rocío, Venta El Gallo o María la Canastera, y sus miradores desde la Vereda de Enmedio o la Abadía, con algunas de las mejores vistas de la Alhambra.
Fecha de publicación
30 de julio de 2026
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