
Hay recorridos por Granada que se entienden mejor caminando despacio, dejando que las cuestas, los aljibes y las fachadas blancas vayan contando la historia del barrio. La ruta por la Cuesta de las Arremangadas, en el corazón del Albaicín, reúne precisamente eso: calles empedradas, miradas hacia la Alhambra y una leyenda popular ligada al nombre de la vía. El paseo puede arrancar en Plaza Nueva, punto de encuentro entre el Centro, el Realejo y el Albaicín, junto a la Carrera del Darro y la cuesta de Gomérez. La plaza se levanta sobre la bóveda del Darro, construida entre 1506 y 1515, y conserva alrededor edificios como la Real Chancillería y la iglesia de Santa Ana.
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Desde allí, el camino sube por Cárcel Alta y continúa por San Juan de los Reyes, una de las calles largas de la Granada medieval. Al llegar a la Cuesta de San Gregorio, el recorrido se acerca a la Cuesta de las Arremangadas, frente al antiguo palacio del Conde de Cabra y con vistas hacia Torres Bermejas. El nombre de la cuesta se relaciona con una historia transmitida por la tradición local: una mujer conocida como Arremangada habría reaccionado con esa exclamación después de descubrirse una situación amorosa comprometida. La escena forma parte del imaginario del Albaicín y se ha mantenido como una de esas leyendas que acompañan al paseo sin necesidad de buscar una placa o una explicación oficial.
En el número 9 se sitúa la casa natal de Enrique Morente, vinculada hoy a La Casa del Cantaor. El cantaor nació en el Albaicín en 1941, fue seise en la Catedral de Granada durante su infancia y se trasladó a Madrid con 14 o 15 años. Allí aprendió de Pepe de la Matrona y comenzó una trayectoria que incluyó su primer disco, Cante Flamenco, publicado en 1967, el Premio Nacional de Cante de 1972 y el Premio Nacional de Música Popular de 1978. La cuesta también guarda la Casa de las Rejas, en el número 13, una construcción del siglo XVI relacionada con la Fundación Zayas. Cerca aparece el Carmen de los Cipreses, levantado en 1780 y declarado Bien de Interés Cultural. Su estructura, con la vivienda en la parte alta y jardines organizados en bancales, permite reconocer la forma tradicional de un carmen granadino. A finales del siglo XIX y durante el XX acogió tertulias de artistas e intelectuales, entre ellos Ángel Ganivet, Manuel de Falla y Federico García Lorca.
El paseo puede continuar por la Placeta de la Cruz Verde y acercarse al Aljibe de Trillo, uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura hidráulica nazarí. El depósito, alimentado por la acequia de Aynadamar, conserva una sola nave dividida en dos tramos y se encuentra en la esquina de la calle y la cuesta que llevan su nombre. Más adelante aparecen la Placeta de Nevot, con su vista hacia la Alcazaba de la Alhambra y la Torre de la Vela; la Cuesta de María la Miel; la Placeta de las Minas y la Puerta de las Pesas, antiguo acceso de la Alcazaba Qadima. La ruta sigue hacia la Plaza Larga, donde confluyen la Cuesta de la Alhacaba, Agua del Albayzín y Panaderos, y termina en el Carmen de las Tres Estrellas. Este antiguo inmueble de origen morisco fue convertido en lugar de reunión de escritores y artistas por Antonio Joaquín Afán de Ribera. El itinerario deja así una imagen bastante completa del Albaicín: un barrio marcado por su pasado zirí, almorávide y nazarí, transformado tras 1492 y reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial en 1994.
Fecha de publicación
22 de agosto de 2026