
Hay calles que cuentan su historia solo con el nombre, y la Cuesta de las Arremangadas es una de ellas. Queda en el bajo Albaicín, a la izquierda de la calle San Juan de los Reyes —por la que en época romana discurría la calzada que iba a Guadix—, y su nombre viene de una costumbre sencilla: en tiempos de faldas largas, había que arremangarlas para poder subirla sin tropezar. Es una cuesta estrecha, de esas que obligan a ir despacio, y sirve como excusa perfecta para un paseo corto por el barrio más antiguo de Granada.
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El recorrido se puede empezar en la Placeta de San Gregorio, donde la iglesia del siglo XVI se levantó sobre una ermita que los Reyes Católicos mandaron construir bajo la advocación del obispo de Elvira. Al entrar en la cuesta, a la derecha quedan la calle de la Cárcel, con la puerta de la primitiva prisión de la Chancillería, y la calle del Aire, que conserva las marcas de los canteros de la Real Chancillería. Un poco más arriba aparece la calle del Beso, bautizada por una leyenda del siglo XVIII sobre una niña que revivió tras un beso desesperado de su madre. En la propia cuesta se pueden ver un bajorrelieve de San Juan de Dios y una reja de forja de posible origen zirí.
Si sigues hasta retomar la calle San Juan de los Reyes, llegas al convento de Santa Inés, antiguo edificio de la familia Agreda, de la Orden de Santiago, con un pilar que vomita dos mascarones mirando al balcón con celosía. El itinerario se detiene en la Placeta de la Concepción: en el solar del convento estuvo el Maristán, el hospital musulmán para locos que mandó construir Muhammad V y donde, tras la conquista, se instaló la Casa de la Moneda. Frente al convento hay un palacete con una escuela taller de la Junta de Andalucía desde cuya planta superior se ven la Alhambra y su juego de torres. Justo al lado está la Placeta de la Escuela, llamada así por ser el lugar donde se adoctrinaba a quienes se convertían al islam; allí estuvo la mezquita Ataibín, del siglo XIII, bendecida como iglesia católica el 5 de enero de 1492, tres días después de la entrada cristiana en Granada. La iglesia actual, de estilo gótico mudéjar, se construyó en 1520 y conserva parte de su alminar, sobre el que se alzó un cuerpo de campanas; la mejor vista de la torre se tiene desde la calle Limón.
Para quien quiera alargar el paseo, a la derecha se abren las calles de Zafra, Gloria, Santísimo, Candil y Horno de Oro. En la calle Zafra está la fachada gótica de la casa de Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos; en la calle Gloria, la Placeta de la Gloria, con un homenaje de Granada al pintor George Owen Wynne Apperley y una escultura de Benlliure donada por su familia; y en la calle Candil, la Placeta Toqueros, donde la flamenca Peña de la Platería ofrece una gran vista de la Alhambra. La calle Horno de Oro conserva la casa morisca que le da nombre. La calle San Juan de los Reyes terminaba en el Convento de la Victoria, fundado en 1509 por los franciscanos y derribado a finales del siglo XIX para prolongar la vía hasta la cuesta del Chapiz. La Placeta de la Victoria, en el tramo final, regala una panorámica completa de la Alhambra y el Generalife.
Fecha de publicación
5 de noviembre de 2026
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