
Hay planes de fin de semana que no parecen mucho del todo hasta que uno se fija en lo que hay debajo. El Cerro de los Infantes, en Pinos Puente, es uno de esos: un yacimiento arqueológico en el borde septentrional de la Vega de Granada que se puede recorrer al aire libre y que, además, está declarado Bien de Interés Cultural desde 2003. Lo interesante aquí no es una sola época, sino que el sitio ha estado ocupado casi sin interrupción desde la Prehistoria Reciente, en la Edad del Cobre, hasta el periodo musulmán. Por el medio pasaron el Bronce Pleno, el Bronce Final, las etapas preibérica e ibérica —aquí se levantó el oppidum ibérico de Ilurco— y el Romano Imperial.
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El cerro es calizo y se alza sobre la margen derecha del río Velillos, con tres afloramientos rocosos. El más alto es un amesetamiento superior de unos cien metros de longitud. La parte sur sube abruptamente y forma una acrópolis natural conocida como la Corona, donde se han datado lienzos de muralla del Bronce Pleno. Al norte, justo debajo de la Corona, hay una potente secuencia estratigráfica que arranca en la Edad del Cobre, documentada en las excavaciones de 1971 y 1976, con restos de un edificio público romano. Y al oeste, sobre otro promontorio calizo, unas excavaciones clandestinas sacaron a la luz edificios romanos con estucos pintados y una necrópolis con tumbas de sillares. La zona arqueológica declarada ocupa más de dos millones de metros cuadrados, así que hay espacio de sobra para caminar.
El nombre del cerro viene de un episodio mucho más tardío y sangriento. El 25 de junio de 1319, durante el reinado de Alfonso XI de Castilla, se libró en Pinos Puente la batalla conocida como el Desastre de la Vega de Granada. Allí murieron los infantes Juan y Pedro de Castilla, jefes del ejército cristiano y tutores del rey, junto con la reina María de Molina. Es decir, que el mismo sitio que hoy se recorre como yacimiento fue escenario de una derrota medieval.
Si te quedas con ganas de ver los objetos en lugar de solo los muros, el Museo Arqueológico y Etnológico de Granada conserva colecciones procedentes del cerro, con piezas del Bronce Final y del Alto Imperio Romano, entre ellas una lápida de mármol gris de Sierra Elvira datada entre los años 75 y 99. Gran parte de lo que hoy se sabe del yacimiento se lo debemos a Ángela Mendoza Eguaras (1924-1998), arqueóloga granadina y directora del museo arqueológico de la ciudad entre 1967 y 1989, que publicó en 1981 un estudio detallado sobre el Cerro de los Infantes y su Edad del Bronce y del Hierro.
Como plan familiar encaja bien: es una visita al aire libre, sin taquilla de por medio, y con capas de historia que se pueden ir contando sobre la marcha, desde los primeros asentamientos del Cobre hasta los muros ibéricos y las ruinas romanas. Queda en las afueras de Granada, en Pinos Puente, y es una forma sencilla de pasar una mañana viendo cómo se solaparon siglos enteros en un mismo cerro.
Fecha de publicación
29 de agosto de 2026
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