A las puertas de Granada, en el término municipal de Pinos Puente y junto al río Velillos, el Cerro de los Infantes reúne varias capas de la historia de la Vega. El lugar se identifica con la antigua Ilurco, una ciudad ibérica que empezó a tomar forma entre los siglos VII y VI a. C. Su posición ayuda a entender el papel que tuvieron estos cerros en la organización del territorio: eran espacios habitados, productivos y también vinculados al poder. La ocupación humana del enclave se remonta mucho más atrás, con evidencias que sitúan la presencia humana desde hace unos 100.000 años.
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La etapa ibérica es uno de los capítulos más interesantes. En la fase protoibérica se introdujeron técnicas como el torno de alfarero y los hornos de alta temperatura. En el cerro se localizó un horno de finales del siglo VII a. C. relacionado con la fabricación de ánforas parecidas a las fenicias, una muestra de los contactos que transformaron las comunidades locales. Durante el siglo VI a. C., el asentamiento amplió su superficie hasta unas 15 hectáreas. Ilurco compartió protagonismo en la Vega con Iliberri, situada en el actual Albaicín, y ambas ciudades compitieron por el control de este espacio.
Con la llegada de Roma, el asentamiento se integró en nuevas estructuras políticas y económicas. La investigación arqueológica ha relacionado Ilurco con un municipium, una categoría jurídica que refleja su importancia dentro de la organización romana. En este contexto cobra especial interés el Castillo de Velillos. Las campañas recientes han planteado que algunos muros, hasta ahora interpretados como restos cristianos o medievales, podrían corresponder al criptopórtico del foro romano. Se trata de una estructura de grandes dimensiones, con muros de unos cuatro metros de altura, que habría rodeado y dado presencia al centro público de la ciudad. La hipótesis todavía depende del estudio de los materiales recuperados, pero abre la posibilidad de localizar el foro de Ilurco y de conocer mejor su trazado urbano.
La visita, por tanto, no consiste solo en mirar restos aislados, sino en imaginar cómo se superpusieron distintas formas de vivir en el mismo paisaje. El Cerro de los Infantes permite acercarse a la Edad del Hierro, a la romanización y a la evolución posterior de la zona sin salir del entorno metropolitano granadino. Para una escapada cultural en familia, puede ser una manera sencilla de introducir a los más pequeños en la arqueología: hablar de cerámicas, monedas, calles, edificios públicos y técnicas de construcción resulta más fácil cuando se relaciona con un lugar concreto. Conviene tener presente que buena parte del yacimiento continúa pendiente de excavación y que las interpretaciones pueden cambiar con nuevas campañas. El interés está precisamente en seguir cómo la investigación va reconstruyendo la historia de Ilurco, pieza a pieza, en el paisaje de Pinos Puente.
Fecha de publicación
8 de octubre de 2026