
Granada es una ciudad que se entiende mirando hacia abajo, hacia el agua que corre por debajo de sus calles. La Alhambra nazarí empezó a alumbrarse en 1238, y el historiador Ibn Idari cuenta que su fundador, Muḥammad I, le llevó agua del río levantando un azud y excavando una acequia exclusiva para ello: ese azud es la Presa Real, en el inicio del sistema hidráulico situado sobre el río Darro, cerca del cortijo de Jesús del Valle. A partir de ahí, el sistema se ramificó en acueductos, alcantarillas y túneles que pasaban el caudal a la derecha y recorrían la ladera septentrional del Cerro del Sol hasta la almunia del Generalife y las huertas Colorada, Grande y Fuentepeña. En la zona del Secano, donde se asentó la medina, la acequia abastecía fuentes, albercas, aljibes, jardines, baños y letrinas; restos de todo eso se han excavado bajo la calle Real y se conservan en el subsuelo del palacio de Carlos V, en el Museo de la Alhambra.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Granada y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
La Acequia Real de la Alhambra, o Acequia del Sultán, suministró agua al conjunto durante casi tres siglos y arranca seis kilómetros aguas arriba del río Darro. Con el tiempo se multiplicó, y en época nazarí se le desgajó la Acequia del Tercio por la cantidad de líquido que extraía, quedando el conducto principal como la de los Dos Tercios. Antes de la entrada del Generalife, en el carmen del Partidor, se instalaron los Albercones, un ingenio con noria de sangre y tracción animal que elevaba el agua desde la Acequia Real hasta una alberca para ganar altura y regar la huerta de Mercería. Esa ingeniería es la que permitió que el agua llegara hasta lo alto del cerro y sostuviera la vida palatina.
Esa misma relación entre agua y piedra fue la que protagonizó la exposición Jardines del Generalife y la Alhambra. El milagro que nació del agua, que se pudo ver en las salas de exposiciones temporales del Palacio de Carlos V entre el 26 de febrero y el 24 de mayo de 2026. La inauguró la consejera de Cultura y Deporte, Patricia del Pozo, acompañada por la alcaldesa Marifrán Carazo, y reunió 245 obras sobre los jardines del monumento y su entorno, datadas entre los siglos XIII y XXI y procedentes de más de treinta instituciones y colecciones públicas y privadas andaluzas, nacionales e internacionales. Comisariada por los investigadores Javier Piñar Samos y José Tito Rojo, la muestra conmemoraba el centenario de la creación del Patronato de la Alhambra y Generalife, en 1925, y recorría la historia de la creatividad en torno al agua.
Entre las piezas había óleos de Sorolla, fotografías, planos, manuscritos medievales, grabados, libros, documentos, partituras de Falla y Debussy, dibujos de Lorca, poemas de Juan Ramón Jiménez y piezas arqueológicas, muchas de los fondos del Museo de la Alhambra que nunca se habían mostrado. Destacaban una maqueta de un jardín egipcio de 4.000 años atrás, una instalación audiovisual inmersiva inspirada en un poema andalusí sobre las gotas del rocío, el árbol genealógico y los tres retratos de la familia Granada-Venegas —dos masculinos y uno femenino— que se ven en Granada por primera vez desde hace más de cien años, el folio 13 del manuscrito iluminado Bayat Wa Riad de la Biblioteca Vaticana, único en el mundo, con un relato de Las mil y una noches y un jardín tripartito atribuido al poeta granadino del siglo XIII Al-Sahili, y la Tabla de los dos guerreros del siglo XIV, desconocida, con una de las primeras representaciones de la Alhambra y el Generalife. La exposición se organizó en cinco espacios repartidos por la capilla, la cripta y la sala de la Emperatriz del Palacio de Carlos V, y fue impulsada por el Patronato de la Alhambra y el Generalife junto a la Fundación Pública Andaluza El legado andalusí.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026