
El fin de semana pasado, Brunyola volvió a llenarse de avellanas. La Fira de l'Avellana de la Selva celebró su 32ª edición el sábado 3 y el domingo 4 de octubre, y una vez más convirtió al municipio en el epicentro del producto estrella del otoño gerundense. La entrada es gratuita y el escenario no es menor: la Plaça del Castell y los carriles adyacentes de Brunyola y Sant Martí Sapresa, en plena comarca de la Selva. La fira se organiza desde 1995 y gira en torno a la avellana autóctona de la zona.
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El grueso del plan es gastronómico y muy familiar. Hay vendedores y degustaciones de avellanas de la comarca, quesos, embutidos, mermeladas y otros derivados, además de un mercado de alimentos locales. A eso se suman concursos y demostraciones que forman parte del carácter rural de la cita: el concurso internacional de esclovellar avellanes, la prueba de 'sac a l'esquena' y la 'cursa de sacs' con avellanas, y una exhibición de maquinaria agrícola y de recolección tradicional. En lo cultural y lúdico, destacan los conciertos populares alrededor de la plaza y una caminata popular por la ruta de los avellaneros. Las últimas ediciones han reunido entre 5.000 y 6.000 visitantes, mayoritariamente de la comarca, aunque también llegan desde Girona y zonas próximas.
El Concert Avellana Jove es uno de los platos fuertes. Lo organiza la Asociación de Jóvenes de Brunyola y Sant Martí Sapresa ininterrumpidamente desde 2006, y se ha convertido en un referente de los conciertos de la provincia. La edición de este año se bautizó como 'Avellana Fest' y se celebró el 3 de octubre.
Si te quedas por la zona, el punto central es el Castell de Brunyola, una antigua fortaleza medieval de planta cuadrada con torres en los ángulos, típica de la baja Edad Media catalana del siglo XIII, situada en la Plaça de Brunyola. Está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional y aparece documentado por primera vez en 1106, cuando el conde de Barcelona Ramon Berenguer III lo cedió al vizconde Guerau Ponç de Girona. A lo largo de los siglos cambió varias veces de manos: en 1116 se empeñó por 400 maravedíes, en 1179 se subinfeudó y permaneció con los Balanyà hasta 1242, y en 1279 pasó a manos de Berenguer de Gornal antes de acabar en la sede gerundense. En 1427 hubo que reformarlo tras los daños de varios terremotos, y en 1834 lo compró Il·luminat Font. En 1922, los vecinos sufragaron su compra para acoger el Ayuntamiento y la escuela, y en 1985 arrancaron las obras de restauración. A mediados del siglo XIX, su torre funcionó como torre de telégrafo óptico de la línea civil Barcelona-Girona.
Las visitas guiadas al castillo cuestan 3,50 euros para mayores de 13 y menores de 64 años, son gratuitas para menores de 6 años, cuestan 1,50 euros para los niños de 7 a 12 y 3,00 euros para mayores de 65. Los horarios y la disponibilidad se consultan en el Ayuntamiento de Brunyola, en el teléfono 972 423 214 y en www.brunyola.cat. La comarca de la Selva, por cierto, queda entre la cordillera Transversal y la Costa Brava, es la comarca litoral más húmeda de Cataluña y tiene su capital en Santa Coloma de Farners.
Fecha de publicación
4 de octubre de 2026
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