
A unos cuatro kilómetros del casco urbano de Gijón, en el valle de Candenal, se levanta uno de esos edificios que uno ve y no termina de procesar por puro tamaño: la Universidad Laboral, hoy Laboral Ciudad de la Cultura. Son 130.000 metros cuadrados construidos sobre una extensión total de 270.000, organizados en torno a un gran patio central que funciona como eje de todo el conjunto. La firma detrás del proyecto es la de Luis Moya Blanco, con la colaboración de José Díaz Canteli, Juana Ontañón y Manuel López Mateos, y el resultado es un complejo de estilo neoherreriano y neoclásico que se inspiró en el Partenón de Atenas.
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El edificio no nació como centro cultural. Su origen se remonta a un accidente laboral en una mina de Aller en febrero de 1946, que impulsó la creación de la Fundación Benéfico Docente «José Antonio Girón». Las obras arrancaron el 1 de abril de 1948 y se terminaron en febrero de 1957. En 1951 el orfanato minero pasó a ser Universidad Laboral, auspiciada por el ministro de Trabajo José Girón, y en 1955 se incorporó la primera promoción de alumnos. La educación corrió a cargo de la Compañía de Jesús y la logística doméstica de las madres Clarisas de Zamora. Con los años el uso fue cambiando: en 1978 la dirección pasó a personal docente secular y en 2002 el instituto se trasladó a la granja de Somió. En 2001, el Principado de Asturias tomó la titularidad y puso en marcha un Plan Estratégico de Recuperación que culminó con la inauguración de la «Ciudad de la cultura» el 29 de marzo de2007, con un presupuesto que superó los 742 millones de pesetas. En 2016, el edificio y su entorno fueron declarados Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento.
Lo más reconocible es la iglesia, de planta elíptica y con una cúpula diseñada por el ingeniero Luis García Amorena que muchos expertos consideran la más grande de su tipo en el mundo, sin columnas internas. La cúpula pesa unas 2.300 toneladas y se sostiene sobre 40 nervaduras de ladrillo; desde el suelo hasta el inicio de los arcos hay 25 metros y hasta el centro del óculo, 33. Tras la rehabilitación, la iglesia se desacralizó y se destinó a espacio expositivo. A su lado está el teatro, con 1.756 localidades, que fue el primer teatro totalmente climatizado de Europa, y la torre, de 130 metros, el edificio más alto del Principado, con un ascensor interno que deja en el mirador de la planta 17. El conjunto se completa con soportales, el antiguo convento, los talleres y los jardines.
Ese patrimonio no se mantiene solo. La viceconsejería de Cultura amplió recientemente las obras de la iglesia para incluir la reparación de dos cruces —la de la Victoria y la del remate de la linterna—, con un presupuesto final de 718.597,94 euros. Los trabajos, dirigidos por Lumo Arquitectos, abordaron daños estructurales y estéticos, filtraciones de la cubierta, el deterioro de la cúpula y la impermeabilización de la escalera helicoidal que sube hasta ella. Hoy, el complejo es una pequeña ciudad en sí misma: conviven en ella la Facultad Jovellanos de la Universidad de Oviedo, la Escuela Superior de Arte Dramático, el Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón, el LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, la Radiotelevisión del Principado de Asturias, el Centro de I+D+i de TK Elevator y hasta 102 minipisos de alquiler asequible para menores de 35 años. Por sus pasillos pasan y trabajan unas 5.000 personas cada día.
Fecha de publicación
26 de agosto de 2026