
La Tabacalera de Gijón, esa antigua fábrica de tabacos del barrio de Cimavilla que lleva años en el imaginario cultural de la ciudad, se está convirtiendo en el nuevo gran centro de exposiciones y arte contemporáneo. El proyecto forma parte de la llamada 'Vía gijonesa', un eje cultural que comparte protagonismo con el Palacio de Revillagigedo y la Casa Natal de Jovellanos, y que suma 3.400 metros cuadrados de zona expositiva pensada para residencias artísticas, talleres, exposiciones y actividades abiertas al público. Detrás hay un edificio con mucha historia: un inmueble barroco levantado originalmente en 1670 como convento de las Agustinas Recoletas, rehabilitado entre 2016 y 2020 y ahora en una nueva fase de obras que arrancó en 2023.
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El plan es ambicioso y se reparte en tres edificios. El histórico, que es el corazón del conjunto, albergará en su planta baja el Museo de Gijón con los restos arqueológicos del entorno; en la primera planta, espacios de trabajo, residencia de creación y la Zona Joven; y en el sótano, parte de los fondos pictóricos municipales. La antigua iglesia del convento funcionará como espacio escénico independiente. A su lado se levantan dos inmuebles nuevos: el Edificio de Nueva Planta 1, con proyecciones para el Festival Internacional de Cine de Gijón, y el Edificio de Nueva Planta 2, con cafetería y área de creación musical. El conjunto se completa con un auditorio de hasta 400 butacas, áreas hosteleras y espacios para la Filmoteca de Asturias. En el patio del edificio histórico se conserva un aljibe del siglo III o IV, descubierto en las excavaciones entre 2006 y 2009.
Las cifras dan idea del tamaño del asunto. El proyecto se valora en 22,28 millones de euros e incluye la consolidación del edificio histórico y la construcción de los dos inmuebles nuevos; las obras fueron adjudicadas a la UTE Terra Ingenieros y Proforma por 21.257.747 euros y arrancaron en la primavera de 2026. La meta final está lejos: se prevé que el complejo se termine en octubre de 2029, aunque el edificio anexo destinado a las salas de la colección del Museo Nicanor Piñole podría entregarse a finales de 2027. La idea de fondo es liberar las dos plantas en altura del edificio histórico para acoger muestras temporales de gran calado y rescatar el proyecto de trasladar el Museo Nicanor Piñole a Cimavilla. La plataforma ciudadana «Tabacalera Gijón» se creó en 2016 precisamente para velar por el avance de todo esto.
Mientras tanto, el resto de la red municipal sigue moviéndose. El Palacio de Revillagigedo, frente al puerto deportivo y bajo la escultura de Don Pelayo, acoge fondos expositivos y ya ha albergado citas como 'Gijón/Xixón. Epicentro Fotografía 1958-1992', con más de 1.300 imágenes del archivo municipal, o 'Convivium', sobre la dieta mediterránea. La Casa Natal de Jovellanos, en el barrio pesquero, es un museo biográfico gratuito en una casa de finales del siglo XV declarada Bien de Interés Cultural. Y el Palacio de San Andrés de Cornellana, en Contrueces, funciona como residencia creativa para artistas nacionales e internacionales desde finales de 2024. Todo esto forma parte de una de las redes de museos municipales más activas del norte de España, que reúne también el Muséu del Pueblu d'Asturies, el Museo del Ferrocarril, el Museo de las Termas Romanas de Campo Valdés, el Museo Nicanor Piñole, la Ciudadela de Celestino Solar, la Villa Romana de Veranes y el Parque Arqueológico Natural de la Campa Torres.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026
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