
Seguro que has pasado mil veces por delante de la Universidad Laboral y te has quedado mirando su torre o la inmensidad del patio, pero pocas veces nos paramos a observar el museo al aire libre que tenemos delante. Recientemente, expertos como el investigador Rafael Morán Rumoroso han puesto el foco en el valor de su conjunto escultórico, que cuenta con 42 estatuas y escudos. Es, de hecho, una de las mayores concentraciones de estatuaria en un edificio público en España. La construcción, que arrancó el 1 de abril de 1948, se detuvo en seco en 1957, dejando un patrimonio artístico que mezcla lo clásico con lo monumental y que, a pesar de ser Bien de Interés Cultural desde 2016, arrastra una falta de mantenimiento visible desde finales de los años 70. Un ejemplo de este deterioro es la estatua de San José frente a la iglesia, que sigue sin cabeza ni mano desde que un rayo la golpeó en una tormenta durante los años 80.
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Si te apetece hacer una ruta diferente, puedes empezar fijándote en las obras de Manuel Álvarez Laviada. Este escultor asturiano dejó su huella en 34 estatuas, incluyendo el imponente Santiago Apóstol a caballo que preside la entrada de la iglesia a 17 metros de altura. En el patio central, puedes jugar a identificar a figuras como San Juan de la Cruz, Santa Eulalia de Mérida o San Ignacio de Loyola. Pero no todo es Laviada; el segoviano Florentino Trapero también participó con seis estatuas de dramaturgos situadas en el patio central. Curiosamente, estas figuras de Cervantes, Lope de Vega o Quevedo no eran las originales; las primeras que hizo se consideraron demasiado esbeltas para la fachada del Aula Magna y el arquitecto Luis Moya decidió cambiarlas por las que vemos hoy.
El recorrido artístico no termina en las piedras. El interior guarda tesoros como los murales de Enrique Segura en el Aula Magna, un espacio de 300 metros cuadrados que el propio arquitecto llegó a comparar con una segunda Capilla Sixtina por su ambición visual. También merece la pena echar un ojo al fresco costumbrista de Francisco Arias Álvarez en la cafetería, que retrata los oficios tradicionales asturianos y que ha pasado por procesos de restauración en 2008 y recientemente en 2024. Incluso hay rastro de arte abstracto que no llegó a cuajar, como los diseños de Francisco Farreras para mosaicos que nunca se ejecutaron. Es una ruta que permite ver la Laboral con otros ojos, apreciando esos detalles que suelen quedar en segundo plano frente a la magnitud de su arquitectura.
Fecha de publicación
27 de marzo de 2026
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