
La nostalgia por el cine en Gijón es un sentimiento que se renueva constantemente. Justo hoy, 9 de febrero, se cumplen 63 años del cierre de uno de los templos más grandes que tuvimos: el Cine Los Campos Elíseos. Las crónicas de la época dicen que llegó a tener un aforo superior a las 3.500 localidades, siendo el mayor cine-teatro de la historia de la ciudad. Su pérdida, en 1963, fue un golpe duro, y hoy, si pasas por la esquina de la Avenida de la Costa con Ramón y Cajal, donde estaba, solo ves un bloque de quince alturas, un edificio de viviendas que borró casi por completo la huella de aquel gigante.
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Este recuerdo nos invita a hacer una ruta por esos espacios que, aunque ya no proyectan, siguen formando parte de la memoria urbana de Gijón. Si pensamos en las grandes pérdidas, el Cine Hernán Cortés es otro punto clave. Inaugurado en 1958, fue concebido como parte de un complejo monumental que incluía un hotel y una sala de fiestas. Estaba en la confluencia de las calles Fernández Vallín y Padilla. Cerró definitivamente en marzo de 1994, y hoy en día, el edificio alberga el Casino de Asturias. Al menos, mantiene una conexión con el séptimo arte, ya que en su cuarta planta se encuentra el Centro de Interpretación del Cine de Asturias (CICA).
Si nos movemos al corazón comercial, la Calle Corrida fue testigo de dos cierres muy sonados. El Cine Robledo, que abrió en 1917, era un referente de elegancia. Se mantuvo activo hasta el 17 de junio de 1991. Hoy, el edificio que lo reemplazó en 1992 conserva su fachada original, pero en sus bajos, donde antes se hacía cola para ver los estrenos, ahora hay una franquicia de ropa (anteriormente fue un restaurante de comida rápida). Muy cerca, el Cine María Cristina (o simplemente Cine Cristina), que abrió en 1943, cerró sus puertas en enero de 1993. El edificio fue derribado en 1996 y reconvertido en viviendas, perdiendo su característico letrero amarillo.
La ruta nos lleva también a la zona de Begoña, donde el Cinema Goya (antes Cinema Versalles) se despidió en marzo de 1981. Estaba al final del paseo de Begoña, en la Avenida de la Costa esquina con la calle Diecisiete de Agosto. El edificio fue derribado en 1987 para dar paso al Hotel Begoña, un cambio que transformó completamente esa parte del paseo.
Otro par de salas que compartían arquitectos (Manuel del Busto y su hijo) y destino estaban en el centro. El Cine Arango, en la calle de La Merced, fue uno de los últimos grandes cines en caer, cerrando el 30 de diciembre de 1999. Hoy, el edificio conserva su nombre en lo alto de la fachada, pero ha pasado de ser una clínica de estética a, más recientemente, una hamburguesería. Justo a su espalda, en la calle San Bernardo, el Cine Albéniz cerró a finales de 1992, y por suerte, se mantiene como un espacio de ocio, funcionando actualmente como sala de conciertos y discoteca.
No podemos olvidar los cines de barrio. En Pumarín, el Cine Pumarín estuvo en la Avenida de Gaspar García Laviana esquina con la calle La Alcarria. Abrió en 1962 y cerró unos veinte años después; el edificio ya no existe. En La Calzada, el Cinema Rivero (en la calle del Ateneo Obrero de La Calzada) cerró en 1979. Y para terminar este recorrido, hay que recordar la pérdida más reciente en el centro: los Multicines Centro, ubicados en el Centro Comercial San Agustín, que cerraron en 2015. Estas cinco salas, que llevaban nombres de antiguos cines locales (Avenida, Goya, Roma, Robledo y Cristina), fueron el último reducto de cine en el casco urbano antes de que la oferta se concentrara en los centros comerciales de La Calzada y El Llano. La ciudad ha cambiado mucho, y estos puntos son recordatorios silenciosos de una época en la que ir al cine era un ritual central en la vida de Gijón.
Fecha de publicación
9 de febrero de 2026
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