
Hay sitios que no necesitan mucha presentación porque su nombre ya lo dice todo. El Restaurante Bar Begoña, que casi todo el mundo conoce como 'Begoñina', es uno de esos bares de barrio que llevan décadas funcionando sin pretensiones. Está en pleno Cimavilla, el casco antiguo de Gijón, en la calle Ave María, 11, a un paso del Mar Cantábrico y con el cerro de Santa Catalina vigilando desde arriba. Es un local pequeño, de cocina de comedor familiar, y esa es precisamente su gracia.
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La historia del sitio tiene su punto. Lo fundaron Mercedes y Modesto en los años sesenta, y hoy lo llevan María Jesús del Valle Fernández, hija de la fundadora, y su marido, Antonio Moldón Crespo, que tomaron el relevo tras el fallecimiento de la matriarca. Esa continuidad se nota en la carta, que va directa a la cocina tradicional y casera asturiana sin dar rodeos. Entre lo que se sirve hay mejillones en salsa verde, ensaladas, ensaladillas, carne guisada, chicharrinos, parrochines crujientes, chipirones rellenos o afogáos, potes, rollo de bonito en verano y bacalao. También aparecen el codillo, los callos, el lomo con patatas, los huevos con jamón o con chorizo, los escalopines al cabrales y las costillas y el pollo al ajillo.
Si vas con una idea fija, que sea el cachapo. El de aquí tiene su propia personalidad: la carne de ternera se guisa y el rebozado de huevo va solo, sin pan rallado, lo que lo deja jugoso y sabroso. Se acompaña con una guarnición de guisantes, champiñones, pimientos y patatas. Los precios se mueven entre los 10 y los 20 euros por persona, así que es un sitio para comer bien sin gastarse una fortuna. De hecho, hay testimonios que hablan de compartir mejillones y un cachapo con sidra, pan y café por alrededor de 13 euros por persona, y otros que destacan la fabada asturiana, la ensaladilla rusa o la merluza rebozada, asegurando que no hay nada congelado.
Un par de cosas antes de ir. Primero, reservar es imprescindible, porque el local es muy pequeño y las mesas vuelan. Segundo, el horario es el de un bar de barrio con vida propia: abre de lunes a jueves de 09:00 a 12:30, los viernes de 09:00 a 12:00 y los sábados de 10:00 a 13:30, y los domingos cierra. No es el sitio para una cena larga, sino para un buen almuerzo asturiano. Para cualquier duda o para hacer esa reserva, el teléfono es el 985 35 30 58.
Para los que se quedan con ganas de repetir en casa, el local tiene incluso su propia receta de costillas al ajillo. Para dos o tres personas hacen falta medio kilo de costillas de cerdo, seis dientes de ajo, zumo de limón, un ramín de perejil, una cebolla, un pimiento verde, un chorro de vino blanco, aceite de oliva, pimienta y sal. Se marinan una noche entera en el frigorífico con el pimiento, la cebolla, el ajo picado, la pimienta, la sal y el zumo de limón colado; luego se doran en la sartén y se guisan con vino tinto hasta que la carne quede muy tierna, al menos treinta minutos. Se escurren, se fríen los trocitos de ajo por encima y se decoran con perejil, acompañadas de patatas fritas y ensalada. Es un guiño a esa cocina casera que es, precisamente, lo que sostiene al Begoñina desde los años sesenta.