
Gijón tiene una cara que no siempre sale en las postales de playa, y es la que acaban de poner sobre la mesa las Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial que se celebran en la ciudad estos días. El hilo del que se habla es el de la Ruta Europea del Patrimonio Industrial, un itinerario cultural del Consejo de Europa certificado en 2019 que ha señalado dos paradas locales como «un tres estrellas Michelín» del sector: el Museo del Ferrocarril y el Pozo Sotón. La comparación, más que un elogio, es una forma de situar a Gijón dentro de la historia de la industrialización europea.
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El primero es el Museo del Ferrocarril de Asturias, que ocupa la antigua estación del Norte, en el barrio del Natahoyo y junto a la playa de Poniente. El edificio se levantó en 1874 y dejó de funcionar como terminal en 1990, cuando abrió la nueva estación de la plaza del Humedal; en 1998 se inauguró como museo y desde entonces depende del Ayuntamiento. Son más de 14.000 metros cuadrados con una de las mayores y mejor conservadas colecciones de máquinas y vagones del continente: más de mil objetos, entre los que hay 140 piezas rodantes, con locomotoras de vapor y diésel, vagones y tranvías. Entre ellas destaca la HT120, construida en 1931 por la Compañía Minera de Turón, considerada la única locomotora de vapor diseñada y fabricada enteramente en Asturias.
Lo interesante del museo no es solo mirar piezas quietas. Varias veces al año se celebran las Jornadas del Vapor, cuando las locomotoras operativas se encienden y se puede subir a un tren antiguo para un breve recorrido. Hay salas de exposiciones temporales, un centro de documentación con biblioteca, hemeroteca y archivo, talleres para escolares, tienda y facilidades para personas con movilidad reducida. Abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, y los domingos y festivos de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. La entrada general es asequible y los domingos el acceso es gratuito.
El segundo punto, el Pozo Sotón, está en Sotrondio, en el concejo de Muros de Nalón, a unos 30 kilómetros de Oviedo. Es un Bien de Interés Cultural con categoría de monumento y uno de los grandes exponentes del patrimonio minero de las cuencas. Se construyó en las primeras décadas del siglo XX con un sistema de explotación vertical y dejó de extraer carbón el 31 de diciembre de 2014. Se visita con reserva previa en un recorrido de unas cuatro horas que baja a una profundidad de entre 386 y 556 metros aproximadamente. La oferta se divide en tres: bajar al interior de la mina para practicar las labores del oficio minero, el Centro de Experiencias y Memoria de la Minería y un paseo por los exteriores con los principales hitos mineros. En 2025 lo visitaron casi 16.000 personas.
La conexión entre los dos es precisamente esa: forman parte de la misma huella industrial que la Ruta Europea ha decidido poner en valor. El Museo del Ferrocarril es uno de sus puntos de referencia desde 2016, y el Pozo Sotón completa el círculo minero. Para quien quiera entender por qué Gijón y su comarca fueron motores industriales, estas dos paradas resumen buena parte de esa historia, y lo hacen con las puertas abiertas.
Fecha de publicación
26 de septiembre de 2026
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