
Si te mueves por Gijón estos días y ves scooters aparcadas por doquier y gente con pinta de los años sesenta, no es un rodaje: es el Ye-Yé, el festival más veterano de la ciudad, que ya lleva treinta años rendido a la cultura underground. La edición más reciente se presentó en el Ayuntamiento de la mano de su organizador, Félix Domínguez, y volvió a centrar todo en la cultura sixty: música, arte, cine, mercadillo y fiesta, todo anclado en la estética y los sonidos de los años sesenta.
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El grueso del programa musical reunió bandas como The Courettes, Los Retrovisores, TT Syndicate, Moon, The Wylde Tryfles y Guayaberas Negras Organ Trio, con una presencia internacional muy marcada: dieciocho DJs llegados de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, además de España, entre los que figuraban Rob Bailey, Leonor Carrionette, Michele Coco, Bastian Troeger o Edu Lobo. A eso se sumó la tradicional ruta de la scootercruzada, que es parte del ADN del festival.
Pero el Ye-Yé no es solo conciertos. El arte tiene un peso enorme: en la segunda planta del Centro de Cultura Antiguo Instituto se montó una retrospectiva de tres diseñadores gráficos dedicados a este mundillo, Cyril Jean, Pablo de la Cruz y Fabio Conti, autores de los tres carteles del festival de aquel año. En la sala 3 se pudieron ver las imágenes del fotógrafo británico Dammo, y en el Toma 3 se presentó la exposición del ilustrador portugués Luis Alves, que llegó a Gijón desde Galicia en bicicleta. El festival también incluyó un ciclo de cine de culto en la Escuela de Comercio, con mirada hacia la literatura, y las habituales presentaciones de libros y brunch musicales.
Para quien no lo conozca, el Ye-Yé tiene una historia curiosa. Nació en 2003 como The Beat Goes On, un nombre inspirado en la canción de Buddy Rich, porque en aquel momento faltaban eventos mod y de los sesenta en la zona. Con el tiempo tomó el relevo de EuroYeyé y se quedó con el nombre corto, y su formato más reconocido es el de un fin de semana casi todo incluido en un hotel de la costa asturiana, con tickets sueltos y hasta comida comunal los sábados. La edición de 2024 fue la trigésima, y la de 2025, la trigésima primera, contó con tres diseñadores internacionales para su imagen.
La buena noticia para los aficionados es que el festival sigue vivo y fiel a Gijón. Su web, euroyeye.es, ya ha dejado caer que el Ye-Yé 2026 llegará muy pronto, así que conviene tenerlo en el radar para el próximo verano. Mientras tanto, el festival mantiene su presencia en redes sociales —Instagram, Facebook y YouTube bajo el nombre @yeyegijon—, donde se puede seguir el rastro de lo que va preparando para su próxima cita. Es, en el fondo, una cita fija del calendario cultural gijonés que lleva tres décadas celebrando lo mismo: el encanto eterno de los años sesenta.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026