
Hay marisquerías que se explican solas por dónde están. Los Caracoles Viavélez ocupa el número 60 de la calle Rosario, en pleno Cimadevilla, el barrio más antiguo y tradicional de Gijón, ese casco histórico levantado sobre la península de Santa Catalina que conserva el aire del antiguo barrio marinero. Queda justo junto a la cuesta del Cholo y el puerto deportivo, un rincón peatonal donde el patrimonio está protegido y donde conviven las Termas Romanas de Campo Valdés, la Casa Natal de Jovellanos, la Torre del Reloj y la Iglesia Mayor de San Pedro Apóstol, con el Elogio del Horizonte de Chillida vigilando desde el Cerro de Santa Catalina.
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El local cambió de manos en 2022, cuando Pablo y Manuel Rodríguez Bedia lo incorporaron al Grupo Viavélez, del que también forman parte La Taberna Viavélez y Malarena. Por dentro se reparte en dos plantas con dos registros distintos: abajo, una taberna clásica; arriba, un comedor más coqueto y con vistas al puerto. En los meses de abril a octubre se puede tomar algo en la terraza al aire libre, que es buena parte del encanto del sitio.
La cocina va por el camino mediterráneo y español, con el pescado y el marisco del Cantábrico como protagonistas, aunque también hay carnes seleccionadas y platos pensados para compartir. Entre lo más repetido en las cartas y en las reseñas están el bogavante a la menorquina, el pulpo encebollado, el pulpin de Viavélez, los torreznos, la ensaladilla con tartar de bonito, los antxoa, la berenjena, las croquetas, las patatas, los calamares, los tacos, los huevos, el pulpo a la plancha, las carrilleras, el postre de limón, las texturas de chocolate, el pastel de cabracho, los mejillones bombón, los chipirones afogaos y la tarta de queso. Las opiniones más recientes, las de abril de 2026, destacan el menú degustación, las carrilleras, el pulpo encebollado y el postre de limón, además del servicio y el trato cercano del camarero Marc. Otros clientes ponen el foco en las bravas, la tarta de queso, la ensaladilla con tartar de atún, el pulpo, los torreznos —descritos como muy crujientes y sabrosos, algunos con un toque especial de salsa—, las croquetas y el calamar frito con alioli ajonegro.
El sitio también tiene su guiño al tapeo local: el pincho «Vertiente Norte», que forma parte de la programación de Gijón de Pinchos. Lleva crujientes de maíz con crema cítrica de queso Gamoneu y un núcleo de manzana osmotizada en sidra con hinojo encurtido, sobre un tartar de trucha del río Bedón marinada y ahumada con manzano y roble, con huevas y piel crujiente. Cuesta 3,50 euros por pincho o tapa individual, y 5,50 euros en oferta con bebida patrocinadora. Sus alérgenos son lácteos y pescado.
En lo práctico, el restaurante cierra los lunes y los martes. De miércoles a domingo abre de 13:00 a 16:00 y de 21:00 a 23:30. El rango de precios por persona se mueve entre los 20 y los 60 euros, aunque las reseñas sitúan el ticket habitual entre los 40 y los 50. Se aceptan tarjetas de crédito y las reservas se hacen por teléfono, en el 984 39 44 17; para grupos de seis o más personas piden avisar con al menos 24 horas de antelación. Próximamente se activará el sistema de reservas online Kitking, sin comisiones. En las valoraciones acumula un 8,0 en GastroRanking con 660 opiniones, un 4,5 sobre 5 en Google con 615 reseñas, un 7,4 en Tripadvisor y un 4,8 en Restaurant Guru.
Fecha de publicación
8 de octubre de 2026
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Cómo llegarTeléfono
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