
El Bioparc Acuario de Gijón ha estrenado una cueva artificial en una de las zonas menos iluminadas de uno de sus acuarios del Indo-Pacífico, y lo ha hecho con una fecha elegida a propósito: el 4 de octubre, Día Mundial de los Animales. La idea es sencilla pero concreta: dar refugio a especies que lo necesitan, como los tiburones pintarroja ocelados, las morenas y los congrios, que por naturaleza buscan huecos y zonas resguardadas para descansar.
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El protagonista más reconocible de este cambio es el tiburón pintarroja ocelado (Scyliorhinus canicula), uno de los tiburones más pequeños de nuestras costas, que ronda los 50 centímetros. Es un animal de hábitos nocturnos y bentónicos: pasa el día quieto en el fondo, confiando en su camuflaje, y sale a cazar cuando cae la noche. Su piel es marrón claro con manchas oscuras en el dorso, y tiene una textura tan áspera que antiguamente se usaba como papel de lija. Una de sus formas de protegerse de los depredadores es enroscarse hasta quedar casi como una argolla. En el acuario se reproducen con éxito, y en la parte final del recorrido se pueden ver sus huevos en desarrollo.
La cueva no es un gesto aislado, sino que encaja en el modelo de cuidado del centro. El equipo veterinario trabaja con entrenamientos basados en el refuerzo positivo, como el que aplican a los tiburones nodriza, acostumbrados a alimentarse sobre una camilla para facilitar las revisiones y reducirles el estrés. A eso se suman las rondas diarias, las evaluaciones periódicas de bienestar y la observación durante las alimentaciones, que permiten detectar cambios pequeños en el comportamiento y actuar a tiempo. Es la misma estrategia que comparten los otros centros Bioparc, los de Fuengirola y Valencia, bajo el lema internacional "See the World Through Their Eyes".
El acuario también ha pasado por auditorías externas. En febrero se publicó el resultado de una realizada por la Universitat Autònoma de Barcelona, a través del Zoo Animal Welfare Education Centre (ZAWEC), que concluyó que la mayoría de las áreas de mejora detectadas en la auditoría anterior, la de 2024, se habían resuelto de forma muy satisfactoria. El informe situaba al centro como uno de los pocos acuarios que integra la investigación académica en su gestión diaria. A eso se suma la acreditación de EAZA, un proceso exigente basado en evidencia que cubre bienestar animal, conservación, educación y gobernanza, cuya presentación se convirtió en una celebración con el apoyo del Ayuntamiento y de la comunidad científica asturiana.
Para quien vaya con niños, la cueva es una excusa más para observar de cerca cómo viven estos animales. El enfoque del centro se apoya en los estándares de la European Association of Zoos and Aquaria y en el modelo de los Cinco Dominios del bienestar animal: nutrición, entorno físico, salud, comportamiento y estado mental. Con la cueva nueva, el acuario suma un elemento más a ese entorno, y el 4 de octubre, fecha que coincide con San Francisco de Asís, patrón de la ecología y los animales, le sirvió de marco para presentarlo.
Fecha de publicación
5 de octubre de 2026
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